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Sofía

Registrado: 25 Ene 2008 Mensajes: 144
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Publicado: Jue Jun 26, 2008 5:17 pm Título del mensaje: Stonehenge estaba consagrado a los muertos |
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http://terceravia.wordpress.com/2008/05/31/stonehenge-estaba-consagrado-a-los-muertos/
“¡Qué grandioso!, ¡qué maravilloso!, ¡qué incomprensible!”, exclamaba ante Stonehenge en 1810 William Cunnington, amante de las antigüedades y los fósiles y uno de los primeros excavadores modernos del monumento. Los 162 misteriosos bloques de piedra -sin olvidar los circundantes terraplenes, foso, contraescarpa, hoyos, túmulos y calzada que configuran el conjunto- constituyen uno de los grandes enigmas de la arqueología y han dado lugar a innumerables teorías, algunas absolutamente disparatadas, sobre su función y significado.”¡Qué incomprensible!”: aunque muchos creen que el secreto de Stonehenege es irreductible, la frase ya es menos cierta en los últimos tiempos. Ahora, una nueva investigación parece disipar algo más la niebla de conocimiento que rodea, como muchas veces la real y las ovejas, al círculo prehistórico de la llanura de Salisbury. Según el nuevo estudio, patrocinado por National Geographic, Stonehenge sería una construcción dedicada a los muertos, un lugar para ellos, y habría servido como cementerio de manera continuada.
“Ahora tenemos claro que Stonehenge tuvo un carácter funerario en todas sus etapas”, ha manifestado hoy en una presentación por videoconferencia de los nuevos datos el arqueólogo de la Universidad de Sheffield Mike Parker Pearson, que ha liderado la investigación. Qué había enterramientos en Stonehenge -pozos con cenizas y huesos, pues se practicaba la cremación- era ya conocido, pero se creía que pertenecían a una de las primeras fases del monumento, cuando éste consistía sólo en terraplén, zanjas y postes de madera alineados, y antes de que se levantaran las grandes piedras que le proporcionan su emblemática imagen. Stonehenge fue construido a lo largo de una extensa secuencia temporal que se inicia hace más de 5.000 años, en el Neolítico, y concluye mil años después, en la edad del Bronce (su uso fue abandonado alrededor del 1.500 antes de Cristo). El monumento adquirió la forma que lo ha convertido en un icono, es decir las grandes piedras con dinteles -el círculo de piedras sarsen, el de piedras azules y los trilitos-, hacia el 2000 a. de C.
El nuevo estudio, con modernas pruebas de radiocarbono que han permitido afinar la cronología de los restos de las cremaciones, ha revelado que Stonehenge fue empleado como cementerio desde el año 3.000 a de C. y hasta mucho después de la colocación de las famosas piedras colgantes. Los arqueólogos afirman además que los enterramientos son muchísimo más numerosos de lo estimado y elevan hasta 240 las personas que habrían sido inhumadas en el monumento en un proceso que habría ido incrementándose con el tiempo. Esos difuntos serían, como lo apunta el hallazgo junto a los restos de cabezas de maza (objeto ligado al poder), personajes de élite, miembros de una misma familia de jefes de tribu neolíticos que conformarían un verdadero linaje dinástico.
De enorme interés es la teoría, a partir de las investigaciones, de que Stonehenge resulta algo así como el reverso oscuro, mortuorio, del vecino Durrington Walls, yacimiento a tres kilómetros que también ha sido excavado en el mismo proyecto y en el que se descubrió el año pasado un poblado. Durrington, y esta podría ser la respuesta -por fin- al enigma de Stonehenge, habría sido la morada de vida de los constructores en contraposición a la morada de muerte que constituiría el célebre monumento. La asociación entre los dos recintos, Durrington y Stonehenge, no se basa sólo en la proximidad sino en el parecido de ambas estructuras: las dos son circulares, con terraplén y foso, y en la primera se ha encontrado un círculo de postes de madera similar a Stonehenge. Ambas tienen alineamiento solsticial. Una calzada lleva desde Durrington al vecino río Avon al igual que otra avenida, mucho más larga, conduce desde Stonehenge al mismo curso de agua. Los arqueólogos creen que el río era una vía de comunicación ceremonial entre ambos lugares. Si Stonehenge era el lugar de los muertos, el poblado de los ancestros difuntos, ello explicaría, opina Parker Pearson, el uso de la piedra, que significaría la mineralización de los cuerpos en el proceso de descomposición, por contraposición a la madera, materia de vida. En Stonehenge, por supuesto, sólo se enterraría a los muertos de la élite mientras que las cenizas de los demás podrían haber sido lanzadas al río.
Del análisis de los restos de animales, se deduce que Durrington era un lugar estacional en el que probablemente se congregaba la gente en momentos determinados del año. Junto a Durrington se alza otro henge (nombre que se da a las construcciones redondas u ovaladas con terraplén y otros elementos), Woodenhenge. Los rastros de dos extrañas estructuras de madera han sido interpretados como plataformas en que se depositaban los cuerpos para su descomposición. El próximo domingo, National Geographic Channel estrenará un documental sobre las excavaciones. _________________
"Se puede quitar a un general su ejército, pero no a un hombre su voluntad."
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Dolittle

Registrado: 16 Jun 2008 Mensajes: 5
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Publicado: Vie Jul 11, 2008 9:15 pm Título del mensaje: |
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No tiene que ver exáctamente con historia, pero si que es interesante como proyección artística y recuperación histórica, aunque sea un ejercicio meramente artístico, que tampoco es poco:
A propósito de un dolmen
En la avenida de Felipe II, futura plaza de Dalí, se ha instalado un dolmen que forma parte de un diseño realizado por Salvador Dalí. Un figura en bronce, en honor de Newton, completará el monumento ideado por el pintor. El articulista explica el significado de los dólmenes en la cultura protohistórica y considera que la elección de un monumento funerario es una nueva genialidad de su autor.
Los dólmenes eran monumentos. Monumentos funerarios, de una cultura protohistórica. O sea, servían para rememorar -por tanto, para perpetuar en las mentes de los hombres-, antes de las crónicas o de la historia escrita, a los muertos. Claro que uno podía hacerse un dolmen en vida, para que pusieran allí su cadáver cuando llegara la muerte, igual que alguien se compra la sepultura en vida o alguien que puede se manda hacer un mausoleo.En la Edad del Bronce vino a Europa la cultura de los dólmenes, entrando por algún puerto del mar de Alborán o del Mediterráneo a la península Ibérica, se extendió por Almería; hubo una concentración fantástica de dólmenes (más de 200) cerca de Guadix, en el valle del río Gor. Esta costumbre se extendió a Andalucía occidental y por Lusitania y Galicia, siendo más tarde exportada a toda la Europa noratlántica, las islas Británicas y Escandinavia.
Esto a propósito del dolmen de Dalí. ¿Qué ha querido hacer Dalí? El dolmen es una forma bella, bellísima por su sencillez y primitiva, de crear espacio. Tres pies y un techo: volumen simple y abstracto pero estable y definido, con cuatro lajas de roca arrancadas al paisaje. Monumento pesado, más vuelto a la Tierra que las estelas, los menhires, los obeliscos y aun que las pirámides de dilatada base pero al fin y al cabo en punta hacia lo alto.
Pero el dolmen es una cámara sepulcral. Mejor dicho, una cueva sepulcral: un artificio, un remedo de cueva, querer apenas un seno de la tierra -inferi, infiernos; esto es, el fondo de la madre Tierra-,semilevantado sobre la superficie del planeta. Sí; los dólmenes, como las, pirámides y los mausoleos, son cuevas artificiales construidas hacia arriba, más que esquemas de casas para la vida del más allá. No como las tumbas con estela, lápida o cruz, que son casas del muerto hacia abajo, con los cimientos o el ancla hacia lo alto. Son esos cimientos lo que se adorna; que los vivos, una vez muertos, son, todos iguales, por poco o mucho que les preocupe el más allá. Donde realmente perviven y se distinguen es en sus obras.
Indicios de cultos
Verosímilmente pensaban en una vida o poderes permanentes los humanos de hace más de 200.000 y 300.000 años, que han de ado posibles indicios de culto a cráneos y mandíbulas y quizá practicaban una neurofágia ritual. Los neandertales de la Ferrasie y de La Chapelle-aux-Saints y sus coetá neos levantinos de Shanidar, de Kiik-Koba y de Staroselje enterraban a sus muertos en abrigos rocosos y en cuevas, con adornos, ajuar, comida, ramos de flores y puñados de mariposas. De esto hace 100.000 a 40.000 años; y los enterraban, bien en decúbito supino, bien en postura fetal, como tantas culturas históricas. En una de las primeras tradiciones del Bronce mediterráneo, se enterraba en cuevas. Así el propio Abraham, ciudadano de Ur, por inspiración profética convertido en pastor y nómada del Bronce II, compró justo la entrada de una cueva para enterrar en ella a Sara, su mujer.
En curiosas sepulturas hipogeas, prolijamente excavadas en la roca, se hacían enterrar los príncipes en la isla Elefantina, frente a Asuán, en la frontera sur del reino meridional de Egipto, en el tercer milenio antes de nuestra era.
Había comenzado la serie de sucedáneos de las cuevas. Uno de los primeros y más baratos es el que caracteriza la extendidísima cultura de los campos de urnas funerarias; entre los más lujosos se cuentan los actuales mausoleos, y de los más grandiosos fueron sin duda las pirámides de Gizah y de los aztecas.
En torno al comienzo de nuestra era, el sucedáneo de la cueva, el seno de la madre Tierra era para los muertos la sepultura excavada, con descenso, cierre de losa o ladrillo, atrio y cámara, o bien con fosa y divertículo lateral, o con fosa y bóveda, o simple fosa según el rango socioeconómico del muerto.
Construcción de artificio
La cultura de los dólmenes enterraba en cuevas remedadas dentro de colinas igualmente de artificio. Se disponían tres grandes rocas más o menos planas, enhiestas, haciendo dos laterales y un fondo, y otra más encima como techo. Delante se dejaba una abertura a modo de puerta, a veces prolongada en un corredor, incluso larga galería. Luego se terraplenaba y cubría todo simulando un montículo. El acceso se tapaba después del funeral. Con el correr de los siglos, la erosión se ha llevado los montículos de tierra. Los dólmenes, pues, no son sino los esqueletos pétreos de aquellas sepulturas remedo de las cavernas montafleras. Los antropólogos y arqueólogos pueden tener la suerte de encontrar en su interior restos corpóreos o vestigios de ajuar como documentos de historias milenarias fehacientes, si bien no escritas.
La variedad de tipos de tales estructuras funerarias monumentales, desde los talayots hasta los templos y monasterios, es inmensa; todos, con más o menos arte y labor, imitan una cavidad en el seno de una montaña.
Elección consecuente
Salvador Dalí ha escogido la estructura esquelética, esencial y simple, del dolmen. Eso sí, llamativa por su tamaño, sin exagerar demasiado. No se trata de ningún rey, faraón o régulo. Plantada en la urbe viva, no en la necrópolis. Dalí sigue siendo, aun en sus excentricidades, consecuente con Dalí. El dolmen no tendrá ajuar, y no será cubierto con el montículo de tierra porque no está hecho para alojar un muerto, sino estrictamente para perpetuar una memoria. Salvador Dalí podía bien decir lo que Horacio de su obra poética: "Exegi monumentum aere perennius".
La estructura dolménica nunca se hizo para que la contemplaran los vivos, sino para dar un espacio nuevo a los muertos en el seno de la tierra. La memoria de los muertos entre los vivos se aseguraba apenas con la discreta cubierta de tierra, y con lo que dije de sus obras y descendencia. Es como dejar una gran tumba al aire. Pero ahí está esa estructura elemental, cruda y de ambiguo sentido. Genial Dalí.
Emiliano Aguirre Enríquez es el director del Museo de Ciencias Naturales.
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