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Cuando el fascismo se tiñe de rojo

 
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Lutra



Registrado: 25 Ene 2008
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MensajePublicado: Sab May 31, 2008 8:11 am    Título del mensaje: Cuando el fascismo se tiñe de rojo Responder citando

Desde hace dos décadas, se puede ver como aumenta el número de ultraderechistas que han decidido dejar de considerarse como tales. La traición a los años 80, a Blas Piñar y a su: “Hay otro camino a la derecha” se comete en nombre de una nuevas palabras mágicas: “Nacional Revolucionario”.

Abro este hilo para traducir un interesante artículo: "Quando il Fascismo si colora di rosso" procedente de "intermarx.com" un portal marxista ortodoxo y escrito por el “Archivo antifascista de Venecia” en 2001.

¿Por qué traer un artículo cuya finalidad es demostrar que la extrema derecha y los grupos nr son en el fondo lo mismo? ¡Porqué no lo consigue, ni de lejos! El artículo, como cualquier artículo de opinión, contiene una gran cantidad de errores, “olvidos” y toda clase de manipulaciones para intentar demostrar una equivalencia política entre organizaciones completamente incompatibles, cosa que cualquier lector mínimamente avezado podrá descubrir por sí mismo. Pensé en incluir una serie de notas, al margen de las que acompañan al texto, para corregir en parte lo sesgado del artículo; pero ni siquiera merece la pena.

Solo, tres breves comentarios. En primer lugar, el personaje más citado en el artículo es Jean Thiriart, que aparece en cinco de los siete apartados, lo cual da una idea de cuales son las auténticas pesadillas del socialismo marxista.
En segundo lugar, el artículo de referencia en torno al que gira el texto es De Joven Europa a las Brigadas Rojas ; a pesar de que el articulista lo atribuye a Marco Battarra, él es autor de la introducción de la edición en italiano a cargo de la SEB, en el 92; siendo el original de Luc Michel, publicado en el 89 por ediciones “Machiavel”.
Y en tercer lugar, Luc Michel es el presidente de la organización contemporánea más citada en el artículo el PCN Parti Communitaire National Européen Luc Michel, por cierto, es también dirigente del “Colectivo anti-nazi Resistencia Europea-Europäische Widerstand”. Y ha conducido una acción judicial importante contra el Frente Nacional belga y otros grupos neo-nazis, obteniendo particularmente del Consejo de Estado la Obtención de la anulación de las Elecciónes municipales de Octubre de 1994 a Saint-Gilles (una rareza en el derecho electoral belga) y haciendo apartar 26 listas electorales de extrema-derecha en 1994-95, privandoles así de senadores, diputados federales y regionales. Apartando la lista del FN belga en el Senado en 1995, quitándole elegidos y la dotación parlamentaria, devolviendo esta formación al estadio grupuscular para muchos años.

Es necesario no olvidar que cuando un facha adopta actitudes racistas no se convierte por arte de magia en un nacionalsocialista, sino que es un… “facha racista”; por la misma razón, un facha que adopte posiciones “obreristas” será un facha obrerista ¡No, un nacional revolucionario!
_________________
"El fascismo ha fallado por no haber podido devenir verdaderamente en socialismo. Y la estrechez de su base nacionalista le ha impedido devenir en un socialismo europeo". Drieu la Rochelle


Ultima edición por Lutra el Dom Jun 22, 2008 2:43 am; editado 1 vez
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Lutra



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MensajePublicado: Dom Jun 01, 2008 8:32 am    Título del mensaje: Responder citando

CUANDO EL FASCISMO SE TIÑE DE ROJO
Archivo Antifascista de Venecia

(PRIMERA PARTE)

Premisa

Se cuenta que una vez Jack Kerouac presentó una especie de programa político-cultural de la Generación Beat, que hablaba de “la voluntad que une nuestros grupos y que nos hace comprender que los hombre y las mujeres deben entender el sentimiento comunitario con el fin de defenderse contra el espíritu de clase, la lucha de las clases, ¡el odio de clase!”, y concluía con el auspicio: “¡Pronto iremos a vivir en comunas nuestra vida y nuestra revolución! Una vida comunitaria por la paz, por la prosperidad espiritual y por el socialismo”.
El público compuesto por “alternativos” de izquierdas se mostró entusiasta, pero pronto se quedó helado cuando comprendió que había aplaudido un discurso pronunciado por Adolf Hitler en el Reichtag en 1937.

Aun hoy serían necesarias provocaciones semejantes.
En tiempos en los que muchas cosas se confunden, se destiñen y cada vez más parecen adoptar contornos inciertos; mientras que en política la derecha juega la carta del desplome hacia la izquierda – emblemática la afirmación electoral del partido nacionalpopulista de Haider como primer “partido obrero” austriaco- y los partidos que se reivindican de izquierda corren tras la derecha para acreditarse ante un electorado indiferenciado como garantía del orden, anulando de esta manera su identidad ligada a la idea misma de liberación social; todo se presenta de una complejidad tan paralizante como huidiza y por consiguiente constatamos, como sostendría un atento observador de tales implicaciones, no ser “ya capaz de vigilar atentamente la realidad”[1]

En un presente en el que es posible rescribir la Historia, es decir la memoria de la sociedad, volviendo cabeza abajo papeles y posiciones, con el riesgo de tener que revivir un pasado que demasiado deprisa se ha dejado atrás; está pasando casi inobservada la reaparición de un fascismo revolucionario, que en contraposición a la derecha burguesa y nostálgica, mantiene sus raíces en los componentes más radicales de los movimientos nacionalistas que llevaron al poder a Mussolini y a Hitler, para terminar siendo liquidados por estos en cuanto fueron incompatibles con la dictadura, y retoma las experiencias teóricas y organizativas que entre los 60 y 70 buscaron reencontrar el rumbo y nuevas orillas entre las oleadas de la rebelión social.

Aunque por el momento, el retorno a la escena europea de estos componentes apodados variadamente como nacional revolucionarios, nacionalcomunistas o nacionalcomunitaristas, no parece tener la fuerza suficiente para determinar cambios relevantes en las actuales relaciones sociales; también es verdad que estos advierten el favorable cambio de la situación internacional: por un lado la perspectiva de la nación europea, siempre auspiciada por ellos y sobre todo entendida como potencia económico-militar, es ya un “lugar común” que pertenece de forma transversal tanto a la derecha como a la izquierda políticas, pero al mismo tiempo conlleva la apertura de nuevos conflictos por la hegemonía entre varias naciones y los distintos grupos económicos; así como se asiste a una aceleración de las tensiones entre los estados integrantes de la Unión Europea y los USA que convierten en muy poco estable el tan celebrado nuevo orden mundial, llegado tras la caída de los regímenes del Este.

En este contexto, de hecho la Alemania “reunificada” ha vuelto a jugar un papel principal como principal potencia de la “Mitteleuropa”, con la misión histórica de mantener la cohesión interna del viejo continente; simultáneamente, la disolución de la Unión Soviética y el impetuoso resurgir del nacionalismo ruso, permiten imaginar la realización de un espacio geopolítico euroasiático, como hubiesen querido los nacionalbolcheviques alemanes de los años treinta y como fue teorizado en la posguerra por Jean Thiriart, que para poder fundar el movimiento Jeune Europe pudo contar con la no desdeñable financiación alemana.

Difícil prever el desarrollo futuro y los márgenes de acción política en el tablero internacional que podrá tener esta variante del fascismo, que bajo varios nombres y con cualquier medio necesario persigue el objetivo de un nuevo orden europeo, no lejano de aquél que se prefijó en los planes originales del Tercer Reich. Pero puesto que la penetración ideológica y cultural con miras a sustituir la identidad de clase por el mito de la comunidad de “sangre y suelo” y a sofocar en el nacionalismo cualquier hipótesis de liberación social, es la condición necesaria para imponer nuevas jerarquías e invariadas lógicas de explotación; es más que necesario desarrollar la oposición antiautoritaria y anticapitalista también a través de la investigación histórica e incluso del análisis filológico.

Si tras su lectura encontraseis estas páginas alarmantes, el intento podrá considerarse, al menos parcialmente, conseguido.

LA PARADOJA DE LA CONTRARREVOLUCIÓN

“La derecha debe hacerse cada vez mas de izquierdas” (Roberta Angelillo, simpatizante de Terza Posizione, actualmente eurodiputada de Alleanza Nazionale)

El panorama histórico y político del neofascismo es complejo sin más, y en algunos aspectos contradictorio: hay fuerzas que se sientan en el parlamento y otras extra-parlamentarias, se encuentran grupos que se declaran tradicionalistas, otros se confiesan revolucionarios y los hay, que incluso, se definen como revolucionarios conservadores o “anarquistas de derecha”; algunas formaciones se basan en el fascismo y otras en el nazismo; algunos sectores se acreditan como denodados defensores de los valores católicos, otros se declaran filoislámicos, incluso otros están imbuidos por el esoterismo y también los hay que hablan el lenguaje de la “New” o de la “Next Age”.

Bajo este aspecto no debe sorprender el hecho de que haya sectores a los que el traje de la derecha les venga estrecho y como consecuencia afirmen posicionarse “más allá de la derecha y de la izquierda” o también, que incluso afirmen que parten de una componente histórica del movimiento obrero. Emblemático es a ese respecto, lo escrito hace solo unos pocos años por un militante nacionalcomunista:

“El fascismo italiano, aquél nacido como movimiento el 23 de marzo de 1919, es una costilla del pensamiento marxista. Reconoce la exactitud de las teorías marxistas de la plusvalía, que pensó devolver a los proletarios socializando las empresas. Pero sin embargo, rechazó el internacionalismo proletario, naufragado con el estallido de la Primera Guerra Mundial y quiso unir a la lucha social a esa Italia, nación proletaria, contra las potencias plutocráticas, entonces como hoy, dueñas del mundo. Existen varias tendencias en el seno de los marxismos: estalinistas, maoístas, obreristas, economicistas, etc. Sumad pues, a los fascistas entre estas tendencias” [2]

En el pasado más reciente, en Italia se han registrado precedentes de este tipo: basta pensar en los “nazimaoístas” y en “Lotta di Popolo", en las teorizaciones nacionalpopulares de Franco Freda y Paolo Signorelli, en los años 70; en la actividad clandestina de grupos como los “Nuclei Armati Rivoluzionari”, “Terza Posizione” y “Costruiamo l’Azione”, que a caballo entre los 70 y 80, aunque con impostaciones ideológicas diversas, retomaban al menos parte de las posiciones teóricas del fascismo más radical.

Antes veía – diría Valerio Fioravanti, uno de los fundadores de los NAR – que existían tres fuerzas que se contraponían: los fascistas, los comunistas y el Estado democrático, y mantenía que nosotros, fascistas, debíamos apoyar al Estado democrático contra los comunistas para después enfrentar al vencedor del choque, que habría resultado debilitado. Pero después resultó mucho más lógico lo contrario, y así apoyar a los comunistas contra el Estado democrático; (…) ya sea esto por una menor confianza en los fascistas, ya sea por una revaloración de los esquemas marxista-leninistas. [3]

Todo esto puede parecer solamente un juego de máscaras, pero también la expresión marginal de una rebeldía inclasificable; la cuestión, por el contrario, es mucho más seria y de hecho basta conocer un poco de Historia para saber que el término “nazismo” escogido por Hitler para su partido, era simplemente la contracción del adjetivo “nacionalsocialista”, como también había querido la bandera roja como fondo para la esvástica negra en un círculo blanco, en tanto que debía representar “la idea social del movimiento” [4]

A LA IZQUIERDA DE HITLER


“La definición que hemos dado de fascismo, como revolución de derechas, es en lo sustancial común a todas sus variantes” (George L. Mosse) [5]

El término “nacionalbolchevismo” aparece por primera vez en un opúsculo de homónimo título, publicado tras la Primera Guerra Mundial en Alemania, escrito por un académico de derechas, Eltzbacher, que frente a las sanciones económicas y a la ocupación militar de los Aliados victoriosos, auspiciaba una Alemania bolchevizada. En el bienio 19-20, los comunistas Wolfheim y Laufenberg retomaron estas teorizaciones remitiéndose a las tesis de W. Rathenau por la “resistencia armada” de todo el pueblo contra el imperialismo e implícitamente a las clásicas tesis fichteanas sobre el “Estado corporativo cerrado”, luchando por la cooperación entre “nacionalistas revolucionarios” y el Partido Comunista, ya sea contra los capitalistas, como contra la socialdemocracia [6]

Según numerosos historiadores de la escuela liberal, tal convergencia entre “extremismos opuestos” contra la democracia, no solo vio la luz enseguida, sino que fue la causa de la muerte de la República de Weimar y como sustento de tales tesis se citan como pruebas: el referéndum contra el gobierno prusiano, dirigido por el socialdemócrata Otto Braun y la huelga de los trasportes públicos con el extraño acuerdo entre los “camisas pardas” de las SA (Sturmabteilung) y la Liga de Combatientes del Frente Rojo.
En realidad tal visión no da cuenta de la guerra civil librada calle por calle por los militantes comunistas del KPD, junto a los anarcosindicalistas de la FAU (Freie Arbeiter Union) y a sectores obreros socialdemócratas contra los escuadristas nazis. Las responsabilidades de la izquierda socialcomunista alemana fueron, si acaso, otras; a partir del fallido proyecto de construcción de un socialismo de Estado, capaz de eliminar las contradicciones entre capital y trabajo, tomado como propio por los nazis y después usado por Hitler en la construcción de su Estado totalitario; además queda como una inquietante sombra la connivencia de buena parte de la izquierda alemana frente al creciente antisemitismo.

La cuestión central queda, sin embargo, por investigar y es respecto a la identidad “anticapitalista” y “antiburguesa”, donde la propaganda nacionalsocialista supo construir alrededor de su efectivo papel reaccionario y antiproletario, afianzándose incluso en sectores claramente populares. De hecho, a menudo se tiende a olvidar que las primeras SA fundadas en el año 21 estaban compuestas por obreros, parados y subproletarios y que los verdaderos artífices de las concentraciones nazis en las plazas fuertes de Hamburgo, Berlín y Leipzig fueron “filosoviéticos” como los hermanos Strasser [7] junto a la organización de las Células de Fábrica Nacional Socialistas (NSBO) de Reinhold Muchow [8]

Si se consideran las investigaciones estadísticas sobre la composición social de los electores del Partido Nazi, de sus afiliados y de los miembros de las SA; hay motivos para quedar boquiabiertos, bastan solo algunas cifras: los obreros no cualificados constituían, entre el año 25 y el 33, la categoría social más numerosa entre los miembros del NSDAP (o sea del Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores) y el 62% de los escuadristas de las SA eran trabajadores industriales o agrícolas [9]
La extracción popular y proletaria de buena parte de las SA, junto al extremismo socialista de alguno de sus comandantes vinculados a Gregor Strasser, entre otras cosas, determinaron, entre diciembre del 32 y enero del 33, auténticos casos de revuelta contra la dirección política impuesta por Hitler. En Franconia Central, buena parte de los seis o siete mil “camisas pardas” bajo la guía de su comandante Wilheim Stegmann constituyeron una organización paramilitar independiente, afirmando que las SA debían dejar de ser solo los “bomberos” o los “guardias de palacio”.
Análoga sedición se registró en Hesse y en Berlin hubo choques entre SA y SS. Además “en diversas partes del país miembros desilusionados de la SA se pasaron a los comunistas, que rápidamente los enrolaron en sus propias escuadras paramilitares [10]

La corriente “anticapitalista” del nazismo fue muy fuerte hasta los primeros años 30 y más allá de afectar internamente a amplios sectores de las SA, su influencia era perceptible en diversos estratos de la sociedad alemana.

En el año 33, el presidente de Alta Silesia, Bruckner, atacó con fuerza a los grandes industriales, “cuya vida era una continua provocación”. En Berlín, Koeler, de la Federación Obrera nazi, declaró: “el capitalismo se arroga el derecho exclusivo de dar trabajo en las condiciones por el mismo establecidas. Este dominio es inmoral y debemos romperlo”, mientras Kube, jefe del grupo nazi en el Landtag prusiano, la tomaba con los latifundistas y el Gobierno solicitando la reforma agraria mediante la confiscación prevista en el programa del Partido.

Sin embargo, desde hacía tiempo, el Führer había decidido en el otro sentido encargando al principal capitalista alemán, Krupp von Bohlen, la reorganización de la industria alemana, mientras que el Consejo General de Economía resultaba compuesto por diecisiete miembros, donde estaban comprendidos todos los principales industriales y los más importantes banqueros de la nación que habían apoyado la contrarrevolución nazi.

Tras la conquista del poder, Hitler, ya Canciller del Reich, comenzó una obra de despiadada normalización interna con el fin de “mantener el orden en las estructuras económicas (…) según las leyes originarias radicadas en la naturaleza humana” el cenit de tal estabilización económica se alcanzó el 30 de junio de 1934 durante “La Noche de los Cuchillos Largos” cuando fueron exterminados un cierto número de políticos conservadores incómodos, personalidades católicas y militares disidentes, junto a la “izquierda” del nacionalsocialismo encabezada por el jefe de las SA, Roehm y a sectores de derechas liderados por el ex Canciller, general Von Schleicher, que conspiraban contra Hitler utilizando tácticamente también a la corriente “roja” del partido nazi que se reconocía en Gregor Strasser, pero el sentido principal de la masacre fue el descrito con precisión por Julius Evola:

Entre las SA, las camisas pardas, cuyo jefe era Ernst Roehm, se había difundido la idea de una “segunda revolución” o de una segunda parte de la revolución; se denunciaba la subsistencia en el Reich de grupos “reaccionarios” que eran los de la derecha y un contubernio de Hitler con “barones del ejército y de la industria” (…) Pues bien, el 30 de junio de 1934 supuso esencialmente el descabezamiento de esta corriente radical del partido y un supuesto complot suyo [11]

Por otro lado, fue el propio Hitler durante el discurso pronunciado en el Reichtag el 13 de julio siguiente, quien asumió la responsabilidad de “justiciero supremo del pueblo alemán” y reivindicó la legitimidad de los centenares de asesinatos cometidos por las SS y la Gestapo, que de esta manera habían anulado una “revolución nacionalbolchevique” [12] Entre finales del 34 y principios del 35, cerca de ciento cincuenta comandantes de las SS fueron encontrados muertos con un cartel con las letras R.R. por Roehms Rächer (Vengadores de Roehm) que haría pensar en una postrera venganza de los nazis ahora enemigos de Hitler; pero ya para el Frente Negro, para la oposición y para los otros grupos de la Revolución Conservadora, en posiciones diversas, pero unidos en la visión según la cual Alemania y la Unión Soviética habrían debido dar vida a una alianza anticapitalista y antioccidental; solo quedaba desaparecer en espera de momentos más propicios, que se habrían presentado al terminar la Segunda Guerra Mundial.

Por otra parte, es interesante hacer notar que también una parte del fascismo ruso habría madurado convicciones parecidas, llegando a afirmar que “las aspiraciones nacionales de Rusia se han expresado en la acción del Partido Comunista y sus dirigentes” y sosteniendo que el estalinismo terminó por reflejar sus ideas [13]

El destino de los sospechosos nacionalbolcheviques alemanes fichados y perseguidos por la Gestapo [14] fue en algunos casos el de la eliminación física o la deportación en los lager [15] tanto que han sido definidos como los “trostkistas” del nacionalsocialismo. Pero, así como difícilmente se puede negar que Trotsky haya sido un comunista por el hecho de que hubiese sido asesinado por orden de Stalin, de la misma forma, difícilmente se puede negar que los nacionalbolcheviques hayan sido solo la “izquierda” del movimiento nazi y paradójicamente, el propio Hitler, a su manera fue “nacionalbolchevique”, cuando en 1939 Ribbentrop y Molotov firmaron el infamante pacto de no agresión entre Alemania y la URSS.

LA HERENCIA POLÍTICA DE J. THIRIART

“En cuanto la victoria correspondiese a los Aliados, la mayoría de los fascistas verdaderos que escapasen al desastre se pasarían al comunismo, haciendo un bloque; se salvaría entonces el foso que separa ambas revoluciones” (P. Drieu La Rochelle, "Italia e Civiltà", 23.5.1944)

En los últimos años, tras su refundación, ha vuelto a dar que hablar el Partido Comunitario Nacionaleuropeo (PCN), constituyendo un punto de referencia tanto teórico como organizativo, también para los nacionalcomunitaristas italianos que tras haber cerrado su experiencia como tendencia, más o menos interna, en el “Fronte Nazionale” de A. Tilgher han construido análogas relaciones con este partido, tanto que se ha ido formando una “Red en lengua italiana” comunicada, que publica “Nazione Europea”, es decir, la versión italiana de la histórica cabecera del PCN “La Nation Européenne”.

Los orígenes del PCN son bastante conocidos. A principios de los años 60 tuvo una cierta notoriedad la organización “Jeune Europe”, junto con su revista homónima, ambas fundadas y dirigidas por el belga Jean Thiriart (conocido también con el nombre de Jean Tisch) que fue desarrollándose hasta contar con once secciones europeas, entre las cuales, la italiana fue una de las más consistentes y duraderas [16]

Pero, ¿quién era este Jean Thiriart, que ya formando parte de los “Amis du Grand Reich Allemand” afirmaba estar dispuesto también a “aliarse con el diablo” y que como referentes históricos tenía a Federico II de Prusia y a Stalin? y ¿quiénes eran los militantes de “Jeune Europe”, que él mismo definió como: “los jinetes del Apocalipsis, los hombres de una situación desesperada”?

Nacido en Lieja, en una familia de tradición liberal, según sus biógrafos [17] Thiriart se unió, en un principio, a la “Jeune Garde Socialista” y al Partido Comunista, pero al estallar la Segunda Guerra Mundial y la tras la ocupación alemana, entró a formar parte del Fichte Bund, una formación ligada al movimiento nacionalbolchevique de Wolfheim y Laufenberg, enrolándose después como voluntario en las SS; procesado y condenado a muerte por colaboracionismo, fue amnistiado y se convirtió en empresario del sector óptico.

En la posguerra, Thiriart estuvo entre los fundadores del “Mouvement d’Action Civique”, del que, en 1960 se convirtió en el principal dirigente junto a Paul Teichmann; aun rechazando la definición de fascista, el MAC asumió enseguida como símbolo propio la cruz céltica de movimiento francés Jeune Nation y resultó ser, según el estudioso Michel Géoris-Reitsof “el único movimiento fascista serio y organizado” [18] Su órgano de prensa se llamaba “Nation Belgique” y justamente sobre sus páginas, Thiriart, gracias a la aportación teórica de Henri Moreau, ex socialista y antisemita, mutilado de guerra tras haber combatido en Rusia con las Waffen SS, comenzó a teorizar el “comunitarismo” como superación del fascismo salido del conflicto mundial.
Como resultado de la credibilidad conseguida en Bélgica, Thiriart se postuló con su formación a la dirección del neofascismo europeo y pudiendo contar con consistentes financiaciones por parte de la “Union Minière” belga y de la financiera alemana Misereor, fundó “Jeune Europe”, lanzando en Junio de 1962 un “Manifiesto a la Nación Europea” que significativamente se abría con el eslogan “Ni Moscú ni Washington” y en el que se llamaba a la construcción de “una gran patria común, una Europa unitaria, poderosa y comunitarista”, “contra la partitocracia, por la preeminencia del individuo sobre el termitero, para que África siga siendo de Europa” [19]

Entre las primeras iniciativas políticas de Joven Europa estuvo el apoyo incondicional al régimen portugués, ocupante de Angola y Mozambique, contra la guerrilla anticolonialista, apoyo que Lisboa habría pagado con generosas financiaciones.

En breve tiempo, la experiencia de “Jeune Europe” como “organización para la formación de una estructura política”, como gustaba definirse; se reveló muy importante, representando el intento más avanzado del neofascismo europeo por salir de las posiciones nostálgicas y de estar en juego dentro de los movimientos subversivos, políticos, sociales y culturales de la época; recuperando tanto, parte de la herencia histórica del “nacionalbolchevismo” alemán, como las teorías de Drieu La Rochelle y E. Malynski. La crítica al “mundialismo” posteriormente desarrollada por Alain de Benoist y a día de hoy hecha propia por casi toda la derecha, tiene justamente en Thiriart al primer teórico, que desde los primeros años 60 había definido el “mundialismo” como:

“expresión de la caducas concepciones de la ideología liberal-burguesa y de sus derivados, que partiendo de la consideración que los hombres son iguales, sostienen que es posible establecer reglas generales, aplicables a todos y en todos los tiempos” [20]

De 1960 a 1962, la organización se prestó a suministrar apoyo político y logístico, a través de sus articulaciones en Bélgica, Francia, España, Italia y Alemania, a la organización filogolpista OAS que reunía a los militares y coroneles franceses ultras ocupantes de Argelia, contra la guerrilla de liberación nacional; tal elección claramente en contraste con la afirmada voluntad de alinearse al lado de los movimientos nacional revolucionarios extraeuropeos, fue enseguida motivada por razones tácticas poco plausibles.

Bajo el impulso de Thiriart en el 62, pareció que a escala europea se anduviese hacia la constitución de un Partido Nacional Europeo; en el protocolo constitutivo respectivamente firmado por el propio Thiriart por “Jeune Europe”, Adolf von Thadden por el “Deutshche Reichpartei”, Oswald Mosley por “The Union Movement” y el conde Alvise Loredan por el “Movimento Sociale Italiano” [21], se podía leer la siguiente solemne declaración de intenciones:

La fecha del 4 de marzo de 1962 debe ser recordada. Señala el día de la creación de un partido nacional europeo, fundado sobre la idea de la unidad europea. A diferencia de todos los otros partidos y movimientos así llamados europeos, el nuevo partido no acepta que Europa sea un satélite de los Estados Unidos y no renuncia a la reunificación de Europa y a la recuperación de nuestros territorios orientales, de Polonia a Bulgaria, pasando por Hungría [22]
El programa político del Partido Nacional Europeo fijaba estos objetivos:

- La creación de un gobierno europeo central renovable cada 4 años;
- El retiro inmediato de las tropas soviéticas y americanas de las bases europeas;
- El fin de la ingerencia política y militar de la ONU en problemas europeos;
- La partición de África, de forma que un tercio resultase asignada a los europeos y a los demás y dos tercios para los africanos.
- La reunificación de Europa, de Brest a Bucarest.

Los cuatro partidos firmantes se guardaron bien de cambiar sus nombres por el de Partido Nacional Europeo, como había sido decidido en la conferencia veneciana y solo “The Union Movement” adoptó como nuevo símbolo el relámpago, haciendo naufragar en el nacimiento este proceso de unificación, retomado años más tarde.

En el 63, “Jeune Europe” proseguía en solitario su camino, pudiendo contar con numerosas secciones con un total de casi 20000 afiliados; más allá de Bélgica y Europa, tenía grupos adheridos también en Sudáfrica y en América latina donde asumieron la denominación de “Joven América” [23]

No obstante este relevante desarrollo internacional, en verano del 63 “Jeune Europe” entró en crisis, cuando Thiriart se encontró en minoría a causa de su intención de presentarse como candidato a las elecciones municipales del 64 y a las legislativas del 65, pero sobre todo se reveló lacerante la cuestión del Alto Adige.
Los nacionaleuropeos belgas e italianos se encontraron de hecho enfrentados a los camaradas alemanes, austriacos, holandeses y escandinavos, favorables a la creación de un Estado tirolés independiente y se solidarizaron con los grupos terroristas que perseguían tal objetivo.
La contradicción era evidente: por un lado los que sostenían la Nación Europa, por el otro los ultras de las “pequeñas patrias”; las consecuencias de tal disenso fueron lacerantes y las secciones de diversos países abandonaron “Jeune Europe”, dando vida a un nueva agrupación internacional llamada “Europafront”, bajo la dirección del austriaco Fred Borth, pero de esta facción pronto se perderán las huellas [24]

Posteriormente, tras haber liquidado en el 64 a los disidentes internos del grupo franco-belga de Lecerf, Nancy y Jacquart y de la corriente anticomunista de Teichman, las posiciones de Thiriart del 65 en adelante se caracterizarán siempre y cada vez más en la dirección antiamericana; y es sobre todo a él, a quien el neofascismo debe la más extrema denuncia de Occidente y de sus lacayos, la designación de los Estados Unidos como el principal enemigo de Europa, la idea de una Europa independiente de Dublín a Vladivostock y la idea de una alianza con los nacionalistas y revolucionarios del Tercer Mundo [25]

Al mismo tiempo, Thiriart desarrolló sus posiciones “nacionalcomunistas” que precisaban en el comunitarismo la futura perspectiva del socialismo “nacionaleuropeo” y coherentemente con tal premisa buscó y a veces estableció relaciones políticas con sectores gubernamentales de la Yugoslavia de Tito, la Rumanía de Ceaucescu, Alemania Oriental y la China popular. En el plano organizativo , tras la superación de la experiencia de Jeune Europe, Thiriart dio vida en octubre del 65 al “Parti Communautaire Européenne” con “La Nation Européenne” como la publicación del partido, dirigida por Gérard Bordes, aunque formalmente era el órgano de expresión del “Centre d’Études Politiques et Sociales Européenne”, y desde el principio, tanto sobre esta cabecera como sobre su versión italiana: “La Nazione Europea” no faltarán artículos, entrevistas y declaraciones cada dos por tres a favor de Vietnam, las luchas de liberación en América Latina, de Perón a Che Guevara, del pueblo palestino, de los países árabes e incluso de los Panteras Negras en USA [26]

El proyecto de una alianza táctica entre China y Europa en actividades anti-USA, si bien no tuvo resultados concretos, a pesar de un encuentro mantenido en Bucarest entre el propio Thiriart y el primer ministro Zhou Enlai, en verano del 66; en el plano de la imagen, tuvo muchísima utilidad para acreditar a los “nacionaleuropeos” de cara a algunos grupos y partidillos maoístas de matriz marxista-leninista presentes en Europa; tales “amistades peligrosas” no dieron a luz, en realidad, iniciativas significativas, pero seguramente vieron el paso de un cierto número de militantes de un lado a otro, más o menos de buena fe [27]

En el 68, los revolucionarios nacionaleuropeos viajaron mucho, buscando aliados contra el imperialismo y el sionismo en Argelia, Egipto, Líbano, Palestina e Iraq, con el fin de crear los presupuestos político-militares para la construcción de un Ejército Popular de Liberación de Europa, pero sin encontrar adecuados soportes económicos su red organizativa entró en crisis; el último número de “La Nation Européenne” salió en febrero del 69, mientras las diversas secciones europeas se disolvieron una tras otra, la última fue la italiana en junio de 1970.

El propio Thiriart se retiró de la política activa, mientras una parte de los “cuadros” nacionaleuropeos de los primeros años 70 darán vida a los diversos grupos de “Lutte du Peuple”, que será, a todos los efectos, el heredero de sus teorías, así como en los años 80, con la refundación del “Parti Communautaire Européen” en Bélgica y la salida en Francia del periódico “Le Partisan Européen” se asistirá a una nueva primavera suya, también en la onda de las alianzas establecidas en Rusia entre nacionalistas y estalinistas que han hecho volver a Thiriart a la política activa hasta su muerte, acontecida a finales del 92.
En su “testamento político” está escrito que:

La vida política de una nación se concentra en algunos centros nerviosos: información, sindicalismo, movimientos juveniles. Introducirse progresiva y silenciosamente en estos centros nerviosos, permite crear cortocircuitos en su día.

El hecho de que lo hayamos tomado directamente de “Nazione Europa” del 19 de mayo de 2000, es decir de la nueva serie del semanal comunitarista del PCN, que reproduce en primera página la imagen símbolo del “Che” Guevara, demuestra que el “testigo” de Thiriart ha sido recogido.

LA IZQUIERDA NACIONAL EN ITALIA

“Si Lenin, a quien siempre he estimado profundamente, hubiese vivido, el programa de la URSS habría sido distinto. Habríamos visto con toda probabilidad fascismo, nacionalismo y bolchevismo unidos contra el otro enemigo: la plutocracia” (N. Bombacci) [28]

Las corrientes del socialismo nacional y corporativo que se habían reconocido en la socialización contemplada para las empresas durante la República de Salo, tras la liberación tuvieron un papel importante en la reconstrucción del movimiento fascista, dando vida a diversas e importantes cabeceras.
Además del “Manifesto” de Pietro Marengo, también “Rivolta Ideale” desarrolló inmediatamente temáticas de izquierdas, republicanas y mazzinianas, abiertamente filosocialistas, plasmando en una “izquierda nacional” el posicionamiento del neofascismo entendido unitariamente. En la misma línea “Meridiano d’Italia” al cual la dirección de Franco De Agacio, de junio de 1946 a marzo de 1947, dio un decidido volantazo a la izquierda; y sobre todo “Rosso è Nero”, nacido el 27 de julio de 1946 y dirigido por Alberto Giovannini [29]

Dicha izquierda fascista “histórica”, decidida a no permitir que el neoconstituido “Movimento Sociale Italiano” asumiese posiciones conservadoras y reaccionarias, mantenía que la experiencia de la RSI hubiese representado una clara separación con el fascismo-régimen, así como con la monarquía y condujo a una larga batalla interna al partido con el fin de que su identidad no se confundiese en el coro del anticomunismo católico-moderado.

Además, había otro grupo en posiciones de “izquierda” compuesto por ex republicanos agrupados en torno a Stanis Ruinas y a “Il Pensiero Nazionale”, que reivindicaban la herencia ideológica del fascismo revolucionario, pero que habían roto pronto con el MSI y también con su izquierda.

Una vez derrotadas, tanto la línea moderada del MSI, bajo la guía de De Marsanich, Michelini y del más “duro” Almirante, que de todas formas nunca abandonó la alineación filoatlántica y la aspiración de llegar al gobierno con la Democracia cristiana; con el fallo de la operación Tambroni, sentenciada por una verdadera revolución antifascista y la llegada del centro-izquierda. En los años 60, parecieron abrirse nuevos espacios de acción para los grupos fascistas de la “izquierda nacional” que tuvieron como punto de referencia la revista “L’Orologio”, expresión de una línea nacionalpopular con un fuerte acento anticlerical, fundada por Luciano Lucci Chiarissi [30]

La cuestión de la nación resultó central en la elaboración teórica de “L’Orologio”, articulándose en el plano interno y en un plano más amplio de carácter europeo, que se convertía en la manera para transferir en clave continental un concepto de nación que había salido derrotado de la Segunda Guerra Mundial. Por consiguiente, el problema de la Europa Nación llevaba a la rebelión en la confrontación de su partición sancionada en Yalta, al relanzamiento de Europa como tercera potencia mundial y al sostenimiento hacia todas aquellas realidades nacionales o nacionalistas que desestabilizaban el falso equilibrio internacional y que se oponían, en particular, al imperialismo americano considerado más extraño a la cultura europea que el comunismo soviético.

La completa desligación de Europa de la lógica de bloques era posible, según los nacionalpopulares, a través de la salida de la OTAN, el rearme europeo, la introducción de la moneda única europea y un sistema económico en el que se volvían a promover tanto el modelo corporativo, como rasgos autárquicos. Una no menor importancia venía dada a la necesaria revolución del ámbito cultural, que permitió a dicha revista alinearse incondicionalmente al flanco de las luchas estudiantiles culminadas en el 68, dando vida a los Grupos de “L’Orologio” y escoltando a algunas formaciones del MSI que desobedeciendo las directrices del partido, preferían las barricadas de los “rojos” al orden democristiano.

La visita de Nixon, en plena guerra de Vietnam, a Europa y a Italia, vio además de las violentas demostraciones antiimperialistas promovidas por la extrema izquierda, también la movilización de los grupos de “L’Orologio”, fuertemente enfrentados con la posición filoamericana asumida por la derecha del MSI, como testimonio varios panfletos difundidos en Pisa [31] firmados tanto por los Grupos Nacional Populares como por los nacional revolucionarios de “L’Orologio”, en los que entre otras cosas se afirmaba:

La civilización europea y nuestra revolución no necesitan banderas estrelladas. Si la democracia prostituida ha aceptado una vez tu “liberación”; ahora, es hora de terminar con ella. Decimos “ya estamos servidos” al gran protector americano. Demostremos que Europa – de Brest a Bucarest – está en condiciones de defenderse por sí sola con sus fuerzas económicas y militares; lo que más cuenta es retomar con energía moral y renovada conciencia política su lugar como guía del mundo.

Aparentemente tales posturas podían resultar no divergentes a la propaganda neofascista de la época, pero en realidad, la referencia a la revolución europea (de Brest a Bucarest), demostraba, más bien, el directo parentesco con las tesis de Thiriart y de “Jeune Europe”; como por otra parte, confirman algunas consignas propuestas en esos panfletos, como:

¡No a las ingerencias de la CIA en los sindicatos italianos!
¡No a los agentes del MSI, PSI, PCI, DC, PLI, PRI, PSIUP!
¡No al SIFAR a las órdenes de la Casa Blanca!
¡No al dominio USA-PCI-VATICANO de la sociedad italiana!

Eslóganes seguramente incompatibles con la política filoatlántica y filovaticana del “Movimento Sociale Italiano” y de los grupos a su derecha como Orden Nuevo y Avanguardia Nazionale, que oscilaban entre el radicalismo, el golpismo y la colusión con los aparatos del Estado.

A finales del 68, “L’Orologio” podía reivindicar, como fruto de la acción nacional revolucionaria de sus grupos, la ocupación del Ateneo de Messina, en respuesta a los trágicos sucesos de Avola; mientras que otras agitaciones en Roma y en Perugia habían visto el protagonismo del “Movimento Studentesco Europeo”, otra emanación universitaria de la revista.

Confirmando la propia aversión al “espíritu de Yalta”, era atacado también el Partido Comunista Italiano, en tanto que “gendarme del capital USA por orden de la URSS”, como se confirma en el panfleto del “Gruppo Nazional Popolare” de Pisa, fechado el 2 de abril del 69, con ocasión de la muerte de Eisenhower:

I lacché dell'imperialismo americano piangono la scomparsa di chi, distruggendo l'indipendenza dell'Europa, li ha insediati sui loro seggi di cartapesta. Anche i Comunisti, tanto antiamericani a parole, certamente si associeranno al cordoglio. Ventiquattro anni fa Eisenhower non sottomise solo l'Europa occidentale all'America ma anche quella orientale alla Russia. E i comunisti, da buoni servi di Mosca, lo piangeranno

Los lacayos del imperialismo americano lloran la desaparición de quien, destruyendo la independencia de Europa, les ha entronizado sobre sus escaños de cartón-piedra. También los comunistas, tan antiamericanos de palabra, por supuesto se unirán al cortejo. Hace veinticuatro años, Eisenhower sometió, no solo Europa occidental a America, sino la oriental a Rusia. Y los comunistas, como buenos siervos de Moscú le llorarán.

Con el retroceso de la contestación social, entre represión y terrorismo de Estado y la vuelta de Almirante a la secretaría del MSI, la experiencia de “L’Orologio” acabó por agotarse. En el 73, en el plano organizativo, buena parte de los “Gruppi Nazional Popolari”, habría sido asimilada por “Lotta di Popolo”.

(NOTAS A LA PRIMERA PARTE)

1 Cfr. Mario COGLITORE, L'identità assente, Calusca Edizioni, Padova 1997.

2 Cfr. Carta de Paolo SEGHEDONI, viejo militante de la derecha radical, redactor de "Rosso è Nero" y a la vez afiliado al “Fronte Nazionale” de A. Tilgher, publicada en "Praxis" del julio-Agosto 1998.

3 Cfr. Giorgio CINGOLANI, La destra in armi. Neofascisti italiani tra ribellismo ed eversione 1977-1982, Editori Riuniti, Roma 1996, pag. 51-52.

4 Cfr. Adolf HITLER, Mein Kampf, edición ilegal, sin indicaciones de imprenta. Subrayar que tanto la bandera roja, como la negra pertenecen igualmente a la historia del movimiento obrero desde sus orígenes, la primera fue tomada como propia por el componente socialista, mientras que la segunda terminó por distinguir el anarquista, ambas contrapuestas al blanco de las fuerzas reaccionarias, solamente mucho más tarde el fascismo italiano se habría apropiado del negro y el nazismo alemán del rojo, para definirse como fuerzas radicales y antiburguesas.

5 Cfr. George MOSSE, Intervista sul nazismo, Laterza, Bari 1977, pag. 106.

6 Cfr. Giancarlo BUONFINO, Teatro Totale: Massenspiel e Chorspiel, in AA.VV., Avanguardia Dada Weimar, Arsenale Cooperativa Editrice, Venezia 1978, pagg. 36-37.

7 Seguidores de Hitler desde el principio, los hermanos Strasser obtuvieron excelentes resultados políticos en el Norte de Alemania, desenvolviendo una tarea de agitación y propaganda de posiciones que reivindicaban el carácter Völkisch (nacionalpatriótico) de la experiencia bolchevique, posiciones del fin de los años veinte compartidas también por Joseph Goebbels, futuro ministro de propaganda, que en el 25 afirmaba creer en el “socialismo del proletariado”. Gregor Strasser, cuya popularidad dentro del Partido estaba solo por detrás de la de Hitler, hacia mediados de los años veinte, se convirtió en el responsable del complejo aparato organizativo y también jefe administrativo del Partido Nazi; pero tanto él, como su hermano Otto, si bien por caminos distintos, entraron en confrontación con la dirección hitleriana. Gregor se convirtió en jefe del ala “socialista” del Partido, pero en el 32 dimitió de todo cargo y se fue a Italia, bien fuera por divergencias políticas e ideológicas, bien fuera por las maquinaciones de Göering y de Himmler, que había sido su secretario. El canciller Kart von Schleicher, en ese momento, buscó el asegurarse la colaboración de Hitler, explotando una posible escisión interna del Partido Nazi, encabezada por Gregor Strasser, pero éste no quiso asumir semejante responsabilidad y se retiró de la política, ocupándose solo de la dirección de la casa farmacéutica Scherng-Kahlbaum. A pesar de ello, durante la Noche de los Cuchillos Largos fue detenido y asesinado. Su hermano Otto, ya había roto con Hitler a finales del 28 y en el 30, acusándole de haber traicionado los ideales socialistas del movimiento, dio vida a una verdadera escisión del Partido Nazi, formando el Frente Negro (Schwarze Front) que representó sin duda, la principal organización de los nacionalbolcheviques, que bien pronto fueron constreñidos a desenvolver su actividad en la clandestinidad o a expatriarse como lo hizo el propio Otto, en 1933 (Sobre el Frente Negro ver Armin MOHLER, La rivoluzione conservatrice in Germania 1918-1932, Akropolis/La Roccia di Erec, Firenze 1990; Luciano PICCIAFUOCHI, Chi sono i nazisti "di sinistra", in "Praxis", Luglio-Agosto 1998).

8 Reinhold Muchow, líder del Nationalsozialistiche Betriebszellen-Organisation, fue eliminado en circunstancia misteriosas en septiembre del 33.

9 Cfr. P. ORTOLEVA e Marco REVELLI, La società contemporanea, Edizioni Bruno Mondadori, Milano 1986, pagg. 408-409; ver también Sergio BOLOGNA, Nazismo e Classe Operaia 1933-1993, Cox 18-Calusca City Lights, Milano 1994.

10 Cfr. Henry Ashby TURNER Jr., I trenta giorni di Hitler. Come il nazismo arrivò al potere, Mondadori, Milano 1997, pag. 89.

11 Cfr. Julius EVOLA, Note sul III Reich, in appendice a AA.VV., Il fascismo visto dalla Destra, Volpe, Roma 1979, pagg.160-161.

12 Cfr. Jacques DELARUE, Storia della Gestapo, Dall'Oglio Editore, Varese 1964, pag. 178.

13 Cfr. Sergej KULESOV e Vittorio STRADA, Il fascismo russo, Marsilio, Venezia 1998, pag. 25.

14 La principal tarea de la Gestapo era la “represión de los subversivos” pero esta definición genérica comprendía varias categorías; en una publicación interna de la Gestapo, destinada a los aspirantes a agentes y redactada por el comisario Wendzio se precisava que: “en particular, nosotros bajo esa denominación entendemos: comunismo, marxismo, judíos, religiones politizadas, masonería, descontentos de la política (murmuradores), oposición nacional, reacción, Frente Negro (Strasser), saboteadores de la economía, delincuentes habituales, reos de prácticas abortivas y homosexuales, (…) traidores y espías” y era la sección IV-A-3, dirigida por Litzenberg la encargada de ocuparse de los nacionalbolcheviques (Cfr. Artículo de Giuseppe MAYDA, Gestapo, il braccio violento del nazismo, in "Storia Illustrata" n. 207, Milano, Febbraio 1975).

15 Entre estos son citados Reck-Mallenczewen, Albrecht Haushofer y en particular la trayectoria de Erns Niekish, consejista y fundador del periódico “Widerstand” y del grupo Widerstand-bewegung, recluído en un lager del 34 al 45; los nacionalcomunitaristas actuales incluyen en el elenco también a Harro Schultze-Boysen, ahorcado, pero como “agente de una potencia enemiga” (Cfr. A. MOHLER)

16 Todo el radicalismo de derechas italiano tuvo en su momento relación con la organización y las teorías de Thiriart y fue en particular el grupo de “Giovane Nazione”, junto a “Ordine Nuovo”; para la red italiana de “Jeune Europe”. Además es recordado el nombre de Claudio Mutti como corresponsal italiano de “Jeune Europe” y de “La Nation Européenne”, así como director de la “Nazione Europea”; y Franco Freda que en una entrevista subraya la proximidad teórica de una parte de “Jeune Europe” a sus posiciones expresadas en La disintegrazione del sistema, Edizioni di Ar, Padova 1969

17 Cfr. Marco BATTARRA, Da Jeune Europe alle Brigate Rosse. Antiamericanismo e logica dell'impegno rivoluzionario, Societ[[daggerdbl]] editrice Barbarossa, Milano 1992.

18 Cfr. Angelo DEL BOCA e Mario GIOVANA, I "figli del sole", Feltrinelli, Milano 1965, pagg. 272-278; Giuseppe GADDI, Neofascismo in Europa, La Pietra, Milano 1974, pag. 136.

19 Cfr. A. DEL BOCA e M. GIOVANA, Op. Cit., pag. 275; Daniele BARBIERI, Agenda nera. Trent'anni di neofascismo in Italia, Coines Edizioni, Roma 1967, pag. 67.

20 Tomado de Francesco GERMINARIO, Estranei alla democrazia. Negazionismo e antisemitismo nella destra radicale italiana, BFS edizioni, Pisa 2001, pagg. 9-10.

21 Por Italia, también estaban presentes Giovanni Lanfré y A. Mellini Ponce de León, pero es difícil entender a quien representaban estos personajes, así como el propio conde Loredan; es improbable que fuesen “delegados” de la dirección del MSI sino más bien de la alianza encabezada por el “Movimento Político Ordine Nuevo”, fundado en el 53 por Clemente Graziani (Cfr. D. BARBIERI, Op. Cit) vease también el número monográfico de la revista “Orion” n.11, noviembre 1997, dedicado a la historia de “Ordine Nuevo”y la relación parlamentaria de los miembros DS que formaban parte de la específica Comisión, Stragi e terrorismo in Italia dal dopoguerra al 1974, Roma, giugno 2000).

22 Cfr. G. GADDI, Op. Cit., pag. 194.

23 En el momento de máximo desarrollo, Jeune Europe podía contar con las siguientes secciones: Jeune Europe, Bruxelles (Belgica); Joven Europa, Madrid (España), Junges Europa, Viena (Austria); Junges Europa, Langenhagen Han (Alemnia); Giovane Nazione, Milán (Italia); Ordine Nuovo, Roma (Italia), Quaderni Neri, Turín (Italia); Young Europe, Londres (Inglaterra); Jong Europa, Groningen (Holanda); Young Europe/Jong Europa, Transwaal (Sud-Africa); Europan/ZS, S.Paolo (Brasil); Fiatal Europa, Bogotà (Colombia); Jovem Europa, Lisbona (Portugal); Ataque, Lisbona (Portugal); SAC, Ottawa (Canadá); Joven America, Buenos Aires (Argentina); Joven America, Medellín (Colombia); Joven America, Montevideo (Uruguay), Unga Europa, Estocolmo (Suecia); Europa Tanara, rumanos en el exilio, Monaco (Alemania); Runebevoegelsen, Copenhagen (Danimarca); Jeune Europe, Losanna (Svizzera); Joven America (Ecuador); Jeune Europe mantenía además contactos con exiliados búlgaros, eslovacos, ucranianos, con sede en Alemania, Estados Unidos y America del Sur (Cfr. A. DEL BOCA e M. GIOVANA, Op. Cit., pagg. 135-136); la única sección de Jeune Europe que non aparece en este detallado elenco, donde están señaladas también las direcciones de las sedes y los apartados postales, es la francesa, que se puede entender, tenía como puntos de referencia Europe Action y Ordre Noveau.

24 Posteriormente, posiciones análogas se volverán a encontrar en la revista “Nation-Europa” que en Febrero del 68 dedicó un número entero a las reivindicaciones y a las actividades, incluso armadas, de los grupos altoatesinos de lengua alemana.

25 Cfr. M. BATTARA, Op.Cit.

26 Entre los años 68 al 74, otras cabeceras de inspiración nacionaleuropea fueron en Francia y Bélgica: “Révolution Européenne” de Jean-Claude Jacquart, “Europe-Action” de Dominique Verter y “Europe-Magazine”, en Alemania Federal son citados la Revista Nazional-Europea “Mut”, editada por Bernhard Wintzek, y el mensual al servicio de la renovación europea “Nation-Europa”, fundado por el ex-SS Arthur Erhardt, que con sus 10.000 copias desempeñó una importante función de enlace internacional, contando con la colaboración de personajes como Engdahl, Maurice Bardèche, Pino Rauti y el ex-coronel SS Peter Kleist; de todas formas hay que reseñar que estas experiencias resultaron estar cada vez más insertadas en la red neonazi internacional. (Cfr. G. GADDI, Op. Cit., pagg. 198-199).

27 Secondo quanto riportato in M. BATTARA, Op. Cit., tra questi casi ci sarebbero quelli di Claudio Orsi (nipote di Italo Balbo e dirigente di Giovane Europa passato ai gruppi maoisti e all'Associazione Italia-Cina, con tanto di tessera del PSI in tasca), Pino Balzano (da dirigente di Giovane Europa a Lotta Continua), va però osservata la tendenziosità della fonte che tende ad usare scelte personali e diversificate per avvalorare presunti percorsi collettivi.

28 Nicola Bombacci, entre los fundadores del Partito Comunista Italiano en 1921 y después pasó a las filas de Mussolini, donde habría permanecido hasta el final, escribió estas líneas entre 1941-1942, publicadas posteriormente en la revista “Rosso e Nero”, fechada el 12 de diciembre de 1947.

29 Cfr. Giuseppe PARLATO, La sinistra fascista. Storia di un progetto mancato, Il Mulino, Bologna 2000, pag. 335.

30 La revista “L’Orologio”, órgano de los Gruppi Nazionali Popolari, con sede en Roma en via Barletta 29, nació el 15 de junio del 63; el director de la publicación, que debía ser mensual, pero acabó siendo de periodicidad bi-mensual, era el abogado Luciano Lucci Chiarissi, un ex-marò de la XMAS, encarcelado en la posguerra por su pertenencia a las F.A.R. (Fasci di Azione Rivoluzionaria) Las consignas de la publicación eran: reivindicación de la R.S.I., antiatlantismo, corporativismo, simpatía por el peronismo y hacia los coroneles golpistas griegos; entre sus colaboradores figuró también Pino Rauti, bajo el seudónimo Flavio Messala (Cfr A cargo de la Redazione di Rinascita, Rapporto sulla violenza fascista, Napoleone Editore, Roma 1972; G. PARLATO, Op. Cit., pag. 375).

31 Dichos panfletos, de los cuales aquí son presentados algunos retazos, se conservan en el archivo de la Biblioteca F. Seratini de Pisa.
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MensajePublicado: Mar Jun 03, 2008 11:00 pm    Título del mensaje: Responder citando

Se agradece mucho el esfuerzo Lutra, gracias.
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MensajePublicado: Dom Jun 22, 2008 1:59 am    Título del mensaje: Responder citando

(SEGUNDA PARTE)

DE LOS NAZIMAOÍSTAS A LOTTA DI POPOLO

La primera parte de nuestro programa es tan vasta, que a su plasmación puede contribuir, incluso, quien se posicione en posturas políticas opuestas. (F. Camon) [32]

Una de las formaciones menos conocidas de la derecha radical italiana es sin duda “Lotta di Popolo”, que desde 1969 al 73, año en que se autodisuelve “para huir de la represión”, se hizo notar por sus posiciones anómalas, tanto que los propios militantes fueron definidos por la prensa como “nazimaoístas”, recurriendo a un término periodístico ya aparecido en el 68.
El neonazi Franco “Giorgio” Freda, en una entrevista, comentó dicha definición con las siguientes palabras:

“La fórmula paradójica del “nazimaoísmo” – no del todo falsa, pero tampoco de todo justificada – permite escindir sus elementos constitutivos, porque los comunistas tratan de remarcar el aspecto nazi para aterrorizar a los compañeros y a los neofascistas del MSI. y también tratan de remarcar los aspectos maoístas para asustar a los camaradas” [33]
En realidad, las cosas no eran tan sencillas y la presunta equidistancia de “Lotta di Popolo” entre derecha e izquierda apareció, desde pronto, cuando menos discutible y fue también rechazada por los directos interesados [34] Antes de analizar las posiciones es necesario retroceder en el tiempo para encontrar los antecedentes.

Todo se puede remontar a las luchas sociales, que en el fatídico 68, también en Italia, comenzaron a desencajar posicionamientos políticos y culturas dominantes. Dentro de dichos movimientos subversivos algunos sectores, sin duda minoritarios, de extrema derecha decidieron “montar al tigre” de la contestación, viendo un importante momento de ruptura y de desestabilización, dentro del cual, podían abrirse nuevos espacios de acción política y penetración ideológica, sobre todo en el ambiente estudiantil, impedidos por la tradicional política de orden llevada adelante, con un fuerte sesgo nostálgico, por el MSI.

Tras esta elección “movilista”, seguramente había propósitos de infiltración y provocación, explotados también por personajes ambíguos - como por ejemplo, Mario Merlino - en contacto o al servicio de los aparatos de la Policía; pero también había experiencias de una cierta originalidad y elaboraciones fruto de aportaciones intelectuales muy diversas: desde Evola, al situacionismo.

Desde el principio de los años 60, como se ha visto, operaba a escala europea la organización “Jeune Europe”; el pensamiento y los programas de Thiriart despertaron, también en Italia, gran interés entre militantes y teóricos neofascistas, en ruptura con el MSI, acusado de llevar adelante una línea subordinada a la de la Democracia Cristiana; tanto, que la sección italiana de “Jeune Europe”, fue la que a la postre resultó ser la más consistente. Además, no faltaron los colaboradores italianos (Cludio Mutti, Claudio Orsi, Franco Freda, Antonio Lombardo, por citar a los más significados y representativos) [35] ya sea en la revista homónima, salida en un segundo momento, o en “La Nation Européenne”, organo del Parti Communitaire Européen, también fundado por Thiriart [36]

En Italia, “Jeune Europe” tuvo inicialmente tres secciones distintas: una liderada por la preexistente “Giovane Nazione” [37] (Apartado Postal 1056 de Milán) con su órgano de prensa: “Europa Combattente”, dirigida por Antonio De Bono, Spartaco Paganini, Pierfranco Bruschi, Cinquemani y Claudio Orsi, que en el 63, en Ferrara se constituyó oficialmente como “Giovane Europa”; la otra era el “Movimento Politico Ordine Nuevo”, en cuya sede romana, en via della Pietra 84, durante algún tiempo estuvo el apartado postal de la sección italiana de “Jeune Europe”; y el grupo de “Quaderni Neri” de Salvatore Francia (Apartado postal 332 Turín) [38]

Durante el 68, el área militante que en Italia hacía referencia a “Jeune Europe”, en ocasiones a la par con los grupos romanos: “Primula Goliardica” y “Nuova Caravella” [39], siguió las vicisitudes del movimiento estudiantil, reivindicando – a posteriori – haber estado al lado de los “revolucionarios” tanto en las ocupaciones, que durante los choques tuvieron lugar en la Universidad de Roma, como en febrero, contra los machacas dirigidos por Almirante y Caradonna y en marzo contra la Policía en Valle Giulia.

Sobre esta participación, a pesar de los ríos de tinta vertidos para relatar el 68, se sabe muy poco; pero de todas formas, más allá de la participación de algunos militantes en los choques callejeros y de la aparición de alguna pintada como: “Hitler y Mao, unidos en la lucha” o “Viva la dictadura fascista del proletariado” que apareció en aquel periodo, lo que inspiró la invención periodística de los “nazimaoístas”[40]. No parece que fuera un fenómeno político relevante, solo en alguna rara ocasión los “nacionaleuropeos” consiguieron romper el aislamiento y la desconfianza, que no sin razón, les rodeaba, bien por la propia e intrínseca ambigüedad, bien como consecuencia de la actividad realizada por algunos especialistas de la provocación y de la delación en el interior de estas dinámicas. Además, con el declinar a escala internacional de la organización dirigida por Thiriart – el trigésimo y último número de la “Nation Européenne” es de principios del 69 – muchos militantes se enrolaron en las filas de “Ordine Nuovo” y “Avanguardia Nazionale” [41]

Para hacer frente a esta situación, en los primeros días del 69, la recién constituida Organizzacione Lotta di Popolo (OLP) “iniciaba el camino hacia la construcción de un vanguardia que apuntase, junto a otras fuerzas, a la creación del Partido Revolucionario del Pueblo” (de un documento de enero del 70), recogiendo a los militantes del último reducto de “Jeune Europe” y de otras experiencias, como el “Movimento Studentesco Operario d’Avanguardia”, fundado en la Facultad de Derecho de Roma por Serafino De Luia; parte de “Primula Goliardica” de Roma; “Avanguardia di Popolo” de Pietro Golia en Nápoles y otros preexistentes núcleos nacional revolucionarios ligados a “L’Orologio”, seguramente presentes en Lombardía, Toscaza y el Sur, bajo siglas como: “Movimento Studentesco Europeo”, “Potere Europeo”, “Università Europea”, etc.

Si la protesta anti-USA por la guerra de Vietnam y la crítica desarrollada por el movimiento estudiantil contra el rumbo reformista del PCI habían representado otras tantas golosas ocasiones en las que introducirse e intervenir políticamente. En el plano ideológico, el terreno de la “revolución cultural china” fue el que se reveló más interesante para la nueva organización, que desde este punto de vista, fue incluso más allá de la visión de Thiriart, interesado en la China maoísta solo como aliado potencial en la “guerra de liberación europea”. No fue pues por casualidad, que los militantes de “Lotta di Popolo” escogiesen tal nombre, atendiendo a la terminología maoísta, por otra parte, bien presente en el imaginario de la extrema izquierda, desde los partidillos “filochinos” hasta “Lotta Continua” [42]

Usando la situación de Pisa como punto de observación, en abril del 69, los nacionalproletarios de Pisa, que también se habían definido como: “compañeros de izquierda”, ahora, bajo la marca “La Lega del Popolo”, intervinieron con un documentado panfleto sobre la muerte de dos braceros en Battipaglia por parte de la policía, acusando a la violencia del “Sistema” y a los “burgueses acomplejados molestados por su tráfico de carne humana”
En un sucesivo panfleto, fechado el 27 de abril del 69, “La Lega del Popolo” explicaba el abandono de su denominación precedente en los siguientes términos:
“La Izquierda” es el nombre que nos ha seguido en este periodo de lucha contra el sistema capitalista.

Fue escogido porque era necesario enlazar con una tradición de luchas progresistas y revolucionarias (…)
La burguesía en todos los países elabora dos sistemas de gobierno, dos métodos de poder que ora se contraponen, ora se alternan, ora se entrelazan. El primero es el método de la violencia, del rechazo de cada reforma (= fascistas, coroneles) El segundo, es el método del “liberalismo”, de los pasos cautos en dirección a la ampliación (milonga) de los derechos políticos, de las (falsas) reformas, de las concesiones (= partidos y gobiernos democrático-burgueses)

”La Izquierda” se ha convertido en un término integrado en el Sistema y como tal lo rechazamos sin lamentos. El mundo se mueve y nosotros no nos quedamos quietos.
Obviamente, no es solo un nombre lo que cambia, sino toda una praxis que se va perfeccionando (…)

Como antes, como siempre, el discurso que sacamos adelante está abierto a todos…

En efecto, algo de la “línea” nacional revolucionaria precedente estaba cambiando y desde ese momento tenderá a asumir connotaciones aun más marcadamente sociales y tintes anarquizantes, como atestigua un panfleto del 16 de agosto del 69, sobre el problema de la vivienda en el que se declaraba “el extorsión de la vienda y del alquiler, no es sino otra cara más de la explotación que sufrimos en las fábricas y en las oficinas, por culpa del sistema capitalista” panfleto que terminaba con el siguiente eslogan:

En la unidad revolucionaria, la victoria.

Por una SOCIEDAD LIBERTARIA Y COMUNITARIA

Esta impostación seguirá manifestándose también en los meses sucesivos, tanto a escala nacional, como local, y en los primeros meses del siguiente año se registrará un intenso activismo; mientras “Lotta di Popolo” se extendía también fuera de Italia en el intento de reconstruir la precedente red nacionaleuropea, con el nacimiento de secciones propias en Francia, Alemania y España [43] Los nombre más acreditados como dirigentes de la organización, resultaron ser: Sergio Donaudi, Gianni Marino, Aldo Guarino, Ugo Gaudenzi, Enzo Maria Dantini, Serafino Di Luia, Franco Stolzo.

Por lo que respecta a Italia, “Lotta di Popolo” tenía su relevancia militante sobre todo en Roma, centrando su actividad en los alrededores del Ateneo y en el barrio popular y antifascista de San Lorenzo, donde mantuvo durante algunos años una sede en Via G. Giraud 4 y otra en Via dei Maruccini 8/A, manteniendo encontronazos con estudiantes de izquierda, activistas del PCI y militantes de la izquierda revolucionaria; además resultaba paricularmente activa en Lombardía, con una potente sección, en particular en Bergamo, con sede en via S. Alessandro 80; donde de todas formas, el propio posicionamiento de derechas se daba por descontado, además de por la izquierda - de forma generalizada-, también por las propias autoridades [44]

Otras secciones estaban presentes en Nápoles, con sede en la cuesta San Antonio, Tarsia 30, en Velletri, donde era impreso el impreso también el periódico, en Milán, Cremona, Como, Imperia y en Lucania (Matera, Montalbano, Policoro) [45] Según una encuesta publicada en 1971, en el semanario “Panorama”, “Lotta di Popolo” podía contar con alrededor de quinientos afiliados en toda Italia, de los cuales, cien en Lombardía.

En el hoja homónima “Lotta di Popolo”, en enero de 1970, la organización definió con precisión la situación política general, incluído un sintético análisis crítico de los grupos de la izquierda extraparlamentaria (“Il Manifesto”, “Potere Operario”, “Lotta Continua”), describiendo las propias experiencias de intervenciones dentro del conflicto social, sobre todo, en el ambiente estudiantil de algunas zonas del Sur.

A parte de la denuncia de la “vieja tesis de los extremismos opuestos (fascismo – antifascismo)”, imposible de omitir en documento como ése, también había algunas referencias a las “bombas de Milán” y al “asesinato de Pinelli” ocurridos apenas dos meses antes. En realidad, tampoco “Lotta di Popolo”, que sostuvo la inocencia tanto de Freda como de Valpreda, fue inmune a las visitas filogolpistas, como lo demuestran, tanto la participación en Italia y en el extranjero en convenciones, donde también estaban presentes los representantes de “Ordine Nuovo”, de “Avanguardia Nazionale” y del “Fronte Nazionale” de Junio Valerio Borghese, como las biografías - cualquier cosa menos trasparentes - de algunos de sus fundadores y dirigentes, que mal casan con la denuncia de la “estrategia de la tensión” aplicada sobre “Lotta di Popolo”, como una maniobra “requerida por la gran industria y sostenida en el plano parlamentario por el PSI, el PCI y por la izquierda democristiana para distraer a las fuerzas populares de la lucha contra el sistema burgués” mientras “las pequeñas y medianas industrias se apoyan en el PDSI y en segundo lugar, en las fuerzas de la derecha parlamentaria” buscando “la instauración de un gobierno fuerte de tipo gaullista, o incluso, uno de tipo griego” [46]

En los primeros meses del 70 se habría pues asistido a una renovada actividad contra la OTAN, con la difusión en diversas ciudades de un panfleto firmado por los “Gruppi Nazional Popolari”, en cual se volvía a atacar la división en bloques del mundo, sancionada en Yalta y en el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares, querido por EE UU Y la URSS en perjuicio: en primer lugar de Europa, cuya posible independencia “atraería inevitablemente hacia sí, también a las naciones de Europa Oriental, que actualmente muerden el bocado bajo el yugo soviético [47].
A principios de febrero, en Pisa la “Lega del Popolo”, tras algunos procedimientos represivos registrados en los institutos de las ciudades contra los estudiantes, difundía un panfleto en el cual tales episodios fueron incardinados en la “habitual represión que ha golpeado y golpea, antes y ahora, al movimiento de lucha” e indicaba una asamblea-debate sobre el tema “Lotta di Popolo por una sociedad Libertaria y Comunitaria contra el capitalismo y el oportunismo”, intentando implicar a la federación anarquista local.

Por otra parte, otro panfleto con el significativo título “La fantasía en lugar del poder”, difundido en Roma a finales de marzo del 70 y firmado por los “Gruppi Nazional Popolari – Lotta di Popolo”, de las iniciales posiciones filomaoístas se nota una posterior mutación ideológica en la dirección anarcosituacionista.

En dicho panfleto, entre otras cosas, se podía leer:

… y venga también el caos, si el caos es creativo.

Por ello, nosotros no queremos el poder, sino la destrucción del poder.
(…) SERVÍS AL PUEBLO, A DIOS O A LA PATRIA PORQUE SOIS SIERVOS Y SIN DUEÑOS NO SABRÍAIS QUÉ HACER. LA VUESTRA, ES LA LÓGICA DE LOS DESEMPLEADOS, NO DE LOS HOMBRES LIBRES.

Un mundo sin jefes, por fin; donde cada individuo participe en la vida en común, aportando su propia colaboración, no como deber sino como elección responsable. Porque es hora de que el hombre ya no mande sobre el hombre, enmascarando frustraciones o mezquinas vanidades provincianas tras verdades sagradas eternas, proletarias, divinas o patrióticas. Nosotros no conocemos las clases, solo los hombres, como individualidad; porque la sociedad es un conjunto de individuos y oprimir a un individuo en su persona, significa mutilar a toda la comunidad, como también oprimir a la comunidad significa golpear al individuo [48]

Como se puede notar fácilmente, el lenguaje ahora había cambiado completamente y de forma no menos clara, parece superada la fase de enamoramiento por Mao; hay que subrayar que “Servire il Popolo”, a quien se alude, era el nombre de uno de los más importantes grupos maoístas de aquellos años.

En otro panfleto, difundido en Bérgamo, más o menos en la misma época y firmado por “Lotta di Popolo” con tonos menos rebeldes, era a su vez afirmado que “antifascismo y anticomunismo son falsas contraposiciones creadas por el Sistema para encauzar las fuerzas revolucionarias” y era relanzada la unidad del pueblo italiano “desde fuera y contra las instituciones” para liberarse “de la opresión política, económica y cultural del imperialismo ruso-americano y de sus aliados, el Vaticano y el sionismo internacional” [49]

En el año siguiente, (1971), “Lotta di Popolo” precisa su crítica a las ideologías “instrumento en mano de quien quiere al pueblo dividido y contrapuesto” y redefine su programa, abandonando las precedentes infatuaciones tanto filomaoístas como anarcoides y volviendo al nacionalcomunitarismo de Thiriart, como se puede fácilmente deducir del siguiente fragmento, en el cual por otra parte no se perdía ocasión de citar como movimientos ejemplares: el IRA, Al Fatah, el Vietcong y los Black Panthers.

Hace falta que los pocos elementos lúcidos de los grupos marxista-leninistas se sacudan de la cabeza - por las buenas o por las malas – las propias ilusiones y la propia superficialidad (…) es ya un hecho que la mayor parte de los obreros está integrada del todo en la burguesía y ha aceptado completamente la concepción mercantil y consumista de la vida.

La realidad es muy distinta y está alejada de los “análisis de clase” tan de moda en estos tiempos; el propio comunismo ha demostrado en cada época que las propias posibilidades de consolidarse se han identificado siempre con los potentes imperativos de un pueblo; Stalin lo entendió el primero, bien “rusificando” el comunismo, a pesar de la oposición, en seguida truncada; o bien de Trostky, recurriendo a los instintos “nacionales” del pueblo ruso (…) es justo este potente reclamo a la comunidad nacional de un pueblo que ha conseguido - o está consiguiendo – modelar ciertas parcelas de libertad de la explotación económica o racial, en lucha armada contra los opresores. [50]

Análogo tono se encuentra en un pamphlet semiclandestino difundido en julio-agosto de 1971, en el que el papel de Europa vuelve a ser central, según la visión de Thiriart, junto a una alusión al dinero y a la usura fácilmente interpretable en clave antijudia [51]
En la presente situación histórica, la única realidad revolucionaria que está en grado de afrontar y derrotar el capital-imperialismo y delinear la marcha de un orden humano auténtico, puede estar representada por una Europa liberada y edificada a través de una lucha del pueblo.
Una Europa que encuentre su unidad en la maduración y en la convergencia revolucionaria de los pueblos europeos; no un tercer bloque esperando convertirse en un tercer imperialismo, sino una fuerza-guía de todos los pueblos oprimidos y explotados encaminada a destrozar la Santa Alianza soviético-estadounidense y a liberar al hombre de la esclavitud del dinero y del tecnicismo al servicio de la Usura.

Merecedor de consideración es el esfuerzo en dicho documento por definir, no solo una alternativa cultural, sino incluso “una nueva ética”:

Hay que acostumbrar a las masas a la lucha permanente y a la desconfianza sistemática frente a todo lo que es “oficial y típico de esta sociedad y de esta cultura” (…) Todas las acciones políticas, sociales, culturales y sindicales son pues, válidas cuando sirven para encender y mantener un estado de tensión ideal y social en un sentido revolucionario antiburgués y la valoración de su unidad prescindirá siempre de resultados contingentes de la acción misma (…) La lucha revolucionaria, por tanto, contra cada juicio negativo basado en las medidas del traje burgués o sobre la interpretación burguesa del derecho y de la moral, posee un alto contenido ético.

Mucho menos radical aparece por el contrario la “Società Integrale” teorizada por “Lotta di Popolo”, una comunidad orgánica donde “el poder politico no estará condicionado por el poder económico” en el que “el capital ya no será el motor y el fin de la motivación social, sino solo un instrumento de la cívica convivencia, bajo la coordinación del poder político”; afirmaciones que retrotraen al concepto de “soldados políticos” querido por todos los fascistas revolucionarios, que fatalmente confirman con ello la fidelidad a la jerarquía y al Estado.

Para confirmar tal orientación está el propio Manifiesto programático de la OLP es un extenso documento teórico del año 72, en el que se contraponía al concepto “burgués” de clase, los de pueblo y en primer lugar el de comunidad nacional; consecuentemente “el objetivo político de la lucha y del Estado del pueblo (…) desde fuera y contra las falsas contraposiciones ideológicas”, en que “la autogestión significa conciencia popular de las elecciones políticas y económicas generales y participación total en sus realizaciones” [52]

NACIONALBOLCHEVIQUES HOY [53]

Esta Europa necesita contructores de puños sólidos y rudos. Necesita cien veces más de soldados que de abogados, cien veces más de acero que de literatura, cien veces más de jefes que de reformadores (J. Thiriart)

A parte de en Rusia, también en Europa – Italia incluida –, en los últimos años se asiste a un cierto florecimiento de partidos, grupos y periódicos que toman como referencia explícita la experiencia alemana del “nacionalbolchevismo” rechazando ser situados en el bando de la derecha burguesa, se oponen al capitalismo y a la Globalización, exponiendo la creación de un “espacio euroasiático”, con objetivos antiamericanos, apoyan todos los movimientos antiimperialistas y a todas las naciones que se oponen a los USA desde Iraq a Serbia o a Corea del Norte.

En Italia, entre la cabeceras más viejas de referencia para esta área, son reseñables la revista “Orion”, fundada a inicios de los años 80 y hoy asociada a la experiencia de “Sinergie Europee” y a la “Societá Editrice Barbarossa” que recientemente ha publicado un ensayo propio sobre nacionalcomunismo; alrededor de “Orion” durante un cierto tiempo se formaron dos grupos: “Nuova Azione” de Marco Battarra y “Forza Nuova” (no confundir con la formación neofascista homónima fundada en el 97) una vez autodisueltos, presumiblemente confluyeron en el “Movimento Antagonista – Sinistra Nazionale”, nacido en torno al mensual “Aurora”, salido por primera vez en 1988, a iniciativa de “ex -rautianos” dirigiendo la Comunità Politica “B. Niccolai” con sede en Modigliana (Fo) y en el Círculo “A. Romualdi” de Centro (Fe)

Entre los animadores de “Orion” está Mauricio Murelli, viejo arnese del escuadrismo fascista de los años setenta, que tras el derrumbamiento del socialismo real afirmaba:
Para los estalinistas, para los nacionalistas, para los zaristas, para todas las expresiones paneslavistas y ortodoxas, el peligro está en Occidente, su cultura y su economía. Así pues, una alianza operativa es natural y lógica (…) Antinatural, por el contrario, es la rigidez y la hostilidad de los verdaderos comunistas en los enfrentamientos con la derecha que se ha alejado del MSI y ha vuelto a los orígenes fascistas en el sentido antiamericano y anticapitalista [54]

Entre las firmas más significativas aparecidas en “Aurora” está la del ya citado teórico, convertido a la fe musulmana, Claudio Mutti, autor entre otras cosas de un texto titulado “Nazismo e Islam”, donde se resaltan las recíprocas convergencias y exaltada la história de la 13 división SS, integrada por musulmanes de Bosnia-Herzegovina, que combatieron al lado de los muy católicos Ustascia croatas, contra los partisanos yugoslavos.

Tras el nacimiento del “Fronte Nazionale” de Adriano Tilgher (1997), surgido del “Movimento Sociale Fiamma Tricolore”, seguramente dentro del neopartidito estaba presente una no desdeñable componente y una buena influencia cultural “nacionalbolchevique”; al respecto es interesante el número de 10 de octubre del 98 de “Fronte Nazionale” donde en primera página era posible leer un editorial con un título emblemático: “Desde Moscú una esperanza”, en el interior se definía el “Espacio Autárquico Europeo” comprendiendo “necesariamente Rusia y los Estados que formaban parte de la URSS” como horizonte estratégico de la “Federación de pueblos europeos contra la globalización financiera”

Durante la experiencia de la “línea comunitarista” en el interior del “Fronte Nazionale” nació un nuevo periódico, inicialmente llamado “Bollettino del Fronte Olista”, con el sugestivo título “Rosso è Nero” las razones del título son abiertamente reivindicadas al tomar como referente a los así llamados “fascistas rojos”, es decir, a aquella componente “socialista” propia del primer fascismo del año 19, emergida posteriormente durante los 600 días de la Republica Sociale italiana, a la sombra de la ocupación nazi [55], pero en la cabecera también se encuentra una acentuada reivindicación de la experiencia histórica del nacionalbolchevismo alemán de los años 20 y 30, tanto, que es recuperado el símbolo del águila prusiana con la espada, la hoz y el martillo que aparecía en la revista, posteriormente suprimida por la dictadura hitleriana.

El primer número, que se remonta a noviembre del 98, no aparece del todo definido, quizá para alimentar el debate en el seno del “Fronte Nazionale”; de hecho, en su principal artículo viene expuesta la posición “nacionalcomunitaria” partiendo de la consabida superación de los conceptos de derecha y de izquierda:

El fascista malo y nostálgico ya no da miedo a nadie, es más, es útil y práctico al Sistema. El que realmente mete miedo es el revolucionario(..) Esto no significa volverse de izquierdas, porque esta izquierda nos desagrada tanto como la derecha. Significa sobrepasar los límites impuestos por la cultura burguesa y crear una nueva concepción de la política, con el fin de “articular un frente nacional, popular, socialista y libertario”, volviendo a proponer las mismas consignas usadas como hemos visto en los años setenta por grupos cercanos a “L’Orologio” y a “Lotta di Popolo”.

Junto a esta declaración de intenciones en el periódico se encuentran otras contribuciones igualmente heterogéneas, entre las cuales está una desconcertante divagación “celtico-maremagnum-western” de un colaborador, que después se convertirá en una presencia constante en las páginas del periódico; deseoso de hacer un pueblo con sus ciudades, un pueblo a caballo, hombres y mujeres al sol y al viento, con arcos y flechas, con dardos afilados de madera maciza a la caza de jabalíes que cocer al fuego en la fiesta solar, en el sagrado día de la recolección y en el de la siembra.

Mucho más inquietante era un artículo sobre Osama Bin Laden, que concluía con una abierta apología del nazismo:

La Legión de Osama recoge elementos de todas las naciones árabes, como las SS de todas las naciones arias. La exaltación de la espiritualidad aria, sofocada en la sangre de la intorelable herejía judaica, triunfante en la confusión racial en Roma, en los últimos años del Imperio.

En el segundo número de “Rosso é Nero” (marzo del 99) eran publicados dos artículos muy “instructivos”, que abordaban la cuestión de la emigración desde el punto de vista del “Fronte Nazionale” (empeñado en una campaña nacional “por el trabajo a los italianos”) y de su componente “comunitarista”. En ellos se afirmaban cosas que contrastan de modo evidente con el actual “rechazo de cualquier forma de racismo y xenofobia” proclamado por estos señores, solo un año después.
En particular se podía leer que la “primera emergencia histórica actual” sería el renacimiento nacional, de la defensa étnica y de la identidad y tradición Euro-itálica contra una mundialización agresiva e imperante, sobre todo en el occidente europeo, donde fenómenos como inmigración y la multiracialidad consiguiente son el instrumento de un único proyecto capitalista-masón planetario.

Tales tesis, de hecho hijas directas de las teorías “diferencialistas” de Alain de Benoist, resultan casi idénticas a las de toda la propaganda antiinmigrantes de la “Lega Nord”, de “Forza Nuova”o de “Fiamma Tricolore” de la cual los nacionalcomunitaristas querrían guardar distancias. En el siguiente número, el tres (de octubre de 1999), era aprobada la salida-expulsión de la componente comunitarista del Fronte Nazionale, sosteniendo que había ya llegado el momento de que “el área nacional revolucionaria y nacionalcomunista puede y debe emprender una necesaria revisión doctrinaria e ideológica (…) para encontrar una vía del todo autónoma” y tomando como referente a la experiencia del Partido Comunitarista Nacional Europeo, activo en Bélgica, Francia y Alemania.

Las razones del “divorcio” del “Fronte Nazionale” pueden conducir a la línea política escogida por Tilgher, que le ha llevado a entendimientos más tradicionales con la “Fiamma Tricolore” de Rauti y a alineamientos electorales con el sostenimiento del tan odiado, pero seguramente rentable Polo berlusconiano; para subrayar el “giro” en dicho número de “Rosso è Nero”, aparecía una gran cantidad de referencias “extremistas”: desde la elaboración antiautoritaria de A. Bihr al sucomandante Marcos, desde el anarcocomunista Carlo Cafiero a Stalin, celebrado como “auténtico nacionalbolchevique”, desde el Mussolini socialista a Francesco Guccini.
Dentro de este collage está también insertada una voluminosa intervención del conocido Claudio Mutti sobre la “guerra de civilizaciones que contrapone Europa a Occidente” y otro artículo, del consabido Paolo Seghedoni, que confirma la precedente línea en materia de inmigración, con argumentos que no merecen comentarios:

Solo quien ha comprendido las leyes económicas que Marx ha descrito insuperablemente, puede seguir la línea de tierra, haciendo comprender a los trabajadores la explotación a la cual están sujetos, puede seguir tal línea: cabalgando sobre la necesidad de las masas por vivir en ordenadas e independientes naciones, combinando los tradicionales temas de la lucha de clases y la recuperación de la independencia nacional, contra la inmigración controlada y una batalla por el orden público que prevea también el frecuente recurso a la pena de muerte.

Además, sobre el mismo número aparece publicado, abusivamente, un artículo extraído del periódico nacionalitarista “Independenza”, publicación mirada desde la izquierda con desconfianza, a causa de la presencia híbrida en su interior de ex-militantes de grupos clandestinos, tanto de derechas como de izquierdas.

En el numero cero de la nueva serie de “Rosso è Nero” (de finales del 99), además de dedicar gran espacio a la revuelta de Seattle, eran publicados varios documentos del Partido Comunitarista Nacional Europeo y se sobrentendía, ya desde el título, la adhesión del periódico a tal recorrido; entre las otras “apropiaciones indebidas” cabe citar la reproducción de la portada del periódico “Autonomia di Classe” (cordón de autónomos encapuchados con bandera de los USA en llamas, al fondo) y dos páginas dedicadas a las biotecnologías, extraídas de un trabajo de contrainformación publicado por un ambientalista radical.

Con la llegada del 2000, la adhesión al Partido Comunitarista Nacional Europeo resulta ya un hecho, en ese sentido “Rosso è Nero” ha cambiado de nombre y se ha convertido en “Comunitarismo” cuya “expresión sintética de la fusión de elementos comunistas y de elementos nacionaleuropeos” y a esto se adjunta el semanario comunitarista del PCN “Nación Europa” que trae las noticias de diversas secciones del Partido que en Francia y Bélgica participa también en las elecciones.
La apariencia es aun más marcadamente “antagonista”, pero dedicando un poco de atención a lo que es sostenido, no se puede decir que la “revolución comunitarista” represente algo distinto respecto al pasado, independientemente del hecho que algunos redactores provengan de “Rifondazione Comunista” o que haya también, elementos que crean realmente en lo que escriben. Además, ¡qué casualidad!, parece haber nacido un cierto feeling entre los “nacionalcomunitaristas” y “Rinascita. Quotidiano di liberazione nazionale” cuyo director es Ugo audenzi, o sea, uno de los viejos dirigentes de “Lotta di Popolo” y ya director de la cabecera del mismo nombre. Por otra parte, mirando solo a la situación milanesa, estos “izquierdistas” usan como puntos de referencia el Palacio de las Stelline en el Corso Magenta y la Bottega del Fantastico en Via Plinio [56], es decir, dos lugares tradicionalmente ligados al neofascismo de Milán.

Confirmada por el posicionamiento efectivo de “Comunitarismo” (Redacción nacional en Via Satrico en Roma), hay que señalar un artículo en el que se sostiene que “Clase y nación europea son intereses que coinciden”, mientras que en otra página, un redactor de Pisa afirma explícitamente que: “El comunitarismo es contrario a la lucha de clases” y que: “el trabajo será el criterio de valor para establecer las nuevas jerarquías (…) A los mejores trabajadores y a los más expertos no se les dará mayores ganancias, sino puestos de poder” En otras palabras, vuelve a proponer la idea nazi de la comunidad basada en su “sangre y suelo” de la que la “forma estatal debe reflejar el orden de realidades superiores y trascendentes” (del nº1 de “Rosso è Nero”) que muestra la verdadera faz de un área que se declara revolucionaria, comunista e incluso libertaria, pero que guarda muy mucho de poner en cuestión la idea de Estado naciónal - interpretado, entiendase, en clave europea – y la estructura jerárquica y autoritaria que son partes integrantes del dominio del capital sobre el trabajo.

En el último número consultado de “Comunitarismo”, fechado en septiembre/octubre de 2000, con el subtítulo: “Democracia directa-Socialismo-Liberación”, el ropaje y el contenido están aun, en gran medida, dedicados a la oposición contra “el moloch neoliberal”. En el editorial, firmado por “Rete Italiana Circoli Comunitaristi”, se hace el balance político de “un año de lucha” durante el cual, la propuesta “para la construcción de un frente de izquierdas europeo y antagonista, que se bate por el socialismo y que considera el dato nacional un factor imprescindible” ha sido llevado por los Comunitaristas al interior del movimiento “antiglobalización” y entre las fuerzas antiimperialistas [57] ; pero una vez más, la cuestión de la inmigración, afrontada en el artículo “El engaño multiétnico” vuelve a mostrar la auténtica matriz ideológica de los comunitaristas, que vuelven a proponer las teorías diferencialistas de A. de Benoist, como se atestigua inequívocamente en los siguientes pasajes:

Los fenómenos migratorios ponen en juego algo importante: la supervivencia de las culturas y de los pueblos, que de dichos pueblos son exponentes (…) el proyecto capitalista, en su fase de globalización neoliberal, querría anular cualquier diferencia (…) para crear un tipo antropológico sin historia y sin raíces (…) Se comprende mejor todavía, por volver a la situación que nos toca más de cerca, cuando algunos delitos de los cuales los extracomunitarios detentan el monopolio (como cuando reducen a la condición de esclavitud a los inmigrantes, de lo cual se han convertido en culpables las bandas albanesas y marroquíes, que utilizan menores para pedir limosna) tengan un impacto incluso cultural devastador (…) en ningún país la “menestra étnica” ha sido buen negocio: tras decenas o incluso siglos de convivencia las dificultades no se diluyen, sino que se agudizan y se suman, sin que por otra parte conduzcan a la “revolución internacionalista obrera del proletariado”

Por lo cual, tras “la fusión de elementos socialistas con el sentido de pertenencia identitaria y nacional” y la “nueva síntesis original” reelaborada por los comunitaristas, se descubren lenguajes y argumentos continuamente agitados por todas las variantes de aquella derecha política con la que dice no tener nada en común.

Además de estos “Circoli Comunitaristi”, ligados a la experiencia “Rosso é Nero” y “Comunitarismo”, hay otros grupos menores de derechas, que tomo referencia de forma explícita el comunitarismo; entre estos se encuentra el “Cantiere delle Idee” de Ghedi (Bs) por una cierta originalidad en la aproximación a tal temática; de hecho esta asociación desarrolla una idea de comunidad, como alternativa a “decenios de individualismo metodológico y teorías unitaristas en las cátedras y utopías ideológicas” haciendo propias de forma integral las elaboraciones teóricas sobre derechos de ciudadanía, hechas en estos últimos años por parte de algunos sectores de la izquierda “moderna” y para comprender que no se trata solamente de “asonancias”, se considere el siguiente fragmento, tomado de “La Spina nel Fianco” periódico del “Fronte Nazionale”.

Participación y pertenencia son conceptos estrechamente ligados entre sí que se caracterizan y determinan recíprocamente. La palabra “ciudadano” debe dejar de ser un abstracto sinónimo de “habitante” para convertirse en un término que define al que participa en la vida de la ciudad, de la comunidad.

Ciudadanía como participación, ciudadanía como pertenencia, todo lo contrario de la concepción apática y desarraigada de la democracia que ya forma parte del significado habitual. No son las instituciones las que hacen la democracia, sino la participación popular, por lo que la soberanía popular se manifiesta a través de la participación cotidiana de todos en la vida pública.
Descentralizar los lugares donde se toman decisiones, multiplicar las ocasiones, los referéndum, las consultas autogestionadas. Volver a vivir en las plazas, en los salones cívicos, multiplicar las ocasiones de encuentro entre ciudadanos y entre estos y las instituciones es una condición necesaria si se quiere poner freno a la decadencia constante de la calidad de vida (…)

(…) La comunidad, es decir, las redes de relaciones sociales que vehiculan valores compartidos, es la clave para reforzar los lazos sociales que ponen en relación a los individuos entre ellos, que vencen el aislamiento y la alienación [58]

Se trata, como es evidente, de cosas que podrían haber sido escritas por un socialdemócrata o un ex-autónomo, pero también por uno de la Liga o por un ecologista; como demostración de lo importante que es hablar de las categorías de análisis que se utilizan, dando por descontado lo que no es en tanto que propio, gracias a la liquidación de instrumentos críticos considerados frívolamente como superados – véase por ejemplo la división en clases de la sociedad – en las que la ideología fascista está encontrando terreno fértil [59]

Para completar el cuadro, señalamos para terminar, la aparición en Parma de un Partido Nacional Comunista (PCN) [60]; es difícil decir si tiene una filiación, más o menos legítima, de los nacionalcomunitaristas, incluso si en esta ciudad hay una presencia “histórica”; de hecho que la enseña usada por ellos sea la hoz y el martillo superpuestos a la esvástica, hace que sea más que una señal de alarma.

(NOTAS A LA SEGUNDA PARTE)
32 Ferdinando CAMON, Occidente, Garzanti, Milano 1975.

33 Cfr. Cfr. Giuseppe BESSARIONE, Lambro/Hobbit. La cultura giovanile di destra, in Iatlia e in Europa; Arcana Editrice, Roma 1979, pagg. 99-100, donde la citada entrevista a Freda, remontable al verano del 77, es retomada de un tríptico publicado en Lausana.

34 Tal rechazo del término se puede leer en el panfleto Le bombe dei nazimaoisti, difundido en Lombardia en abril del 72, firmado por Organizzazione Lotta di Popolo (el original está conservado en l'Archivio Proletario Internazionale di Milano).

35 Cfr. Otros tres afiliados a Giovane Europa destinados a tener posteriormente una cierta notoriedad fueron: el historico tradicionalista Franco Cardini, el parlamentario leghista Mario Borghezio y, segun sostiene M. BATTARRA, Op. Cit., también Renato Curcio el fundador de las Brigate Rosse.

36 Cfr. G. BESSARIONE, Op. Cit.

37 No confundir con la organización juvenil del MSI A.S.A.N.-Giovane Italia.

38 Cfr. D. BARBIERI, Op. Cit., pagg. 68-69; ver también A. DEL BOCA e M. GIOVANA, Op. Cit., pag. 135.

39 Primula Goliardica era la organización estudiantil del movimiento Nuova Repubblica di Pacciardi, mientras que Nuova Caravella había nacido de una escisión liderada por Stefano Delle Chiaie y Cesare Ferri, del FUAN-Caravella.

40 Cfr. AA.VV., La strage di Stato, Samonà e Savelli, Roma (edizione del `71), pag. 79; poi ripreso in ANTIAUTORITARI ANONIMI, La Destra e gli altri; Gratis, Firenze 1993, pag. 14.

41 Nacido como corriente interna del MSI a principios de los años 50; en el 56, “Ordine Nuovo” salió del partido constituyéndose como “centro de estudios”, pero en el 69 la mayoría liderada por Pino Rauti reingresó, mientras que la minoría dio vida al Movimiento político homónimo bajo el liderazgo de Clemente Graziani; tras la implicación en tramas subversivas, atentados y agresiones, “Ordine Nuovo”, fue puesto fuera de la ley en el 73, después de lo que nació una nueva estructura, esta vez clandestina, siempre con el mismo nombre. Aparecido en el 60, tras una escisión de “Ordine Nuove” capitaneada por Stefano Delle Chiaie, “Avanguardia” conoció diversas fases y diversas denominaciones (“Avanguardia Giovanile”, “Avanguardia Europea”, “Avanguardia Nazionale”) resultando implicada en la estrategia de la tensión y siendo ilegalizada en el 73 (Cfr. Giuseppe DE LUTIIS, Il lato oscuro del potere, Associazioni politiche e strutture paramilitari segrete dal 1946 a oggi, Editori Riuniti, Roma 1996, pagg. 33-52; Franco FRACASSI, Il Quarto Reich. Organizzazioni, uomini e programmi dell'internazionale nazista, Editori Riuniti, Roma 1996, pagg. 155-159).

42 Como prueba de tal presencia, basta citar el caso de un número único, titulado “Lotta di Popolo”, salido presumiblemente en diciembre del 68, a cargo de “Operai e studenti di Latina” seguramente de izquierdas, y el periódico de los Comités de base del Trentino, salido en el 69 siempre con el título “Lotta di Popolo” como suplemento de “Il Potere Operaio di Pisa”

43 En Francia l'Organisation Lutte de Peuple, fundada a finales de 1971, resultó ser la sección más importante después de la italiana, con secciones en Nantes, Bayona y Saint Etienne; recogía militantes de “Pour une Jeune Europe” y de “Ordre Nouveau”, bajo la dirección deYves Bataille, y publicaba el bimestral en francés, alemán e italiano, "Volonté et Action". En Alemania, en cambio la fracción alemana asumió el nombre de National-Revolutionare Aufbau-Organisation (NRAO), mientras que en la España franquista “Lucha del Pueblo” contaba con un grupo semiclandestino activo en Barcelona.

44 El propio cuestor de Milán, Allitto Bonanno, en su Rapporto sulle organizzazioni estremiste che minacciano l'ordine pubblico, publicado en el "Corriuere d'Informazione" del 8 de febrero de 1973, incluyó a “Lotta di Popolo” entre los grupúsculos de la extrema derecha neofascista.

45 Informaciones recabadas de la lectura de algunos números de "Lotta di Popolo", conservados en l'Archivio Proletario Internazionale di Milano.

46 En particular se recuerdan los nombres de Enzo Maria Dantini y Serafino di Luia, que en el 68, junto a Mario Merlino e Lamberto Roch, ya se habían infiltrado más veces en las manifestaciones del movimiento estudiantil, siendo autores de graves provocaciones. Previamente Dantini había estado al servicio del Sifar que le habría encargado la colocación de bombas en Innsbruck, junto a Antonio Aliotti, se había hecho infiltrar en “Avanguardia Nazionale” y en “Nuova Repubblica” y su nombre apareció incluso en las listas de Gladio con la sigla 0415; a finales de los años 70 resulta ser el vértice de la banda armada “Construiamo l’azione”. Serafino di Luia además de haber participado, en compañía del hermano Bruno, de “Avanguardia Nazionale”, en innumerables incidentes y provocaciones entre los cuales están los choques en los cuales murió el estudiante socialista Paolo Rossi, continuó su actividad de machaca en Roma a principios de los 70, incluso después de haberse convertido uno de los principales exponentes de “Lotta di Popolo”. Según lo declarado por el fascista Paolo Pecoriello, Di Luria era un “funcionario del Ministerio del Interior”; por su parte Pecoriello, junto a un fascista de Regio, Mauricio Faieti, había fundado el “Movimento Nazional Proletario Corridoni” y resultará también él implicado en el atentado de Piazza Fontana. Hay que señalar también el recorrido de Claudio Mutti ya dirigente de “Giovane Europa”, después próximo a “Lotta di Popolo”, pasó por grupos maoístas, “Potere Operaio”, el PSI y la CGIL y por último la “Società Editrice Barbarossa” (Cfr. Rapporto sulla violenza fascista, Op. Cit., e AA.VV., La strage di Stato, Samonà e Savelli, Roma 1970 y ediciones siguientes, sobre la actividad de provocación dentro del "movimiento"; la citada relazione Stragi e terrorismo in Italia dal dopoguerra al 1974 sul ruolo di Dantini; G. CINGOLANI, Op. Cit., per quanto riguarda le vicende di Costruiamo l'azione).

47 El mismo panfleto, si bien con título y gráfica distinta se encuentra en el ya citado archivo de Pisa, que es reproducido en AA.VV. Rapporto sulla violenza fascista in Lombardia, Coop. Scrittori, Roma 1975, pag. 190.

48 El panfleto es reproducido integramente y en su encuadernación original, la del citado libro de G. BESSARIONE (pag. 87) che in Pablo ECHAURREN, Volantini italiani. Frammenti storici del XX secolo; AAA Edizioni, Bertiolo 1997 (pag. 97).

49 Cfr. AA.VV., Rapporto... (Op. Cit.), pag. 192.

50 Extraído del artículo Contro un "Supersinistrismo psicopatico", en "Lotta di Popolo", n. 2, Milano 1971 (ripreso in AA;VV., I dieci anni che sconvolsero il mondo, Arcana Editrice, Roma 1978, pagg. 113-114), conservado en l'Archivio Proletario Internazionale di Milano.

51 Respecto a la actitud ambigua de “Lotta di Popolo” en el enfoque de la llamada “cuestión judía” vale la pena citar la posición de Giorgio Freda según la cual “hablar de hebraísmo o de americanismo, de sionismo o de occidentalismo, es más o menos la misma cosa, nosotros podemos decir que la lucha antijudía se identifica con la lucha contra el occidente americanizado” (en la citada entrevista, originalmente publicada como Giorgio Freda: nazimaoiste our rÈvolutionaire inclassable?, traducida y publicada in G. BESSARIONE, Op. Cit.; vease también otra entrevista al mismo personaje, a cargo de Rita CAVALLI, in "Storia Illustrata" n. 340, marzo 1986).

52 Cfr. "Lotta di Popolo", Anno I, n. 2, 10 marzo 1972, pagg. 4-5-11-24.

53 Cfr. Archivo ANTIFA, Dai nazimaoisti ai nazionalcomunitari, en el semanario anarquista "Umanità Nova" del 5 novembre 2000, pagg. 5-6.

54 De un artículo publicado en "Orion", tomado de ANTIAUTORITARI ANONIMI, Op. Cit., pag.16.

55 Sobre el tema se remite a G. PARLATO, Op.Cit.; Paolo BUCHIGNANI, Fascisti rossi. Da Salò al Pci, la storia sconosciuta di una migrazione politica, Mondadodori, Milano 1998; Luigi GANAPINI, La Repubblica delle Camicie Nere. I combattenti, i politici, gli amministratori, i socializzatori, Garzanti, Milano 1999.

56 Cfr. El artículo de Luca FAZIO, San Babila, in fondo a destra, su "Il Manifesto" del 19.11.2000.

57 Como prueba de tal empeño, en el mismo número del periódico, se ha dado mucho relieve a la presencia de comunitaristas en el Campus antimperialista celebrado en Asís, en verano de 2000 y en más ocasiones vienen citadas las cabeceras de tendencia marxista-leninista “Praxis” y “Che Fare”.

58 Cfr. Andrea ANSALONI, La prospettiva comunitaria, in "La Spina nel Fianco" n. 0, fine millennio.

59 Cfr. Pietro STARA, Destra profonda, en el semanario anarquista "Umanità Nova" del 12 novembre 2000.

60 Cfr. Panfleto reproducido en "Il Foglio della Resistenza AntiFascista", Milano, aprile 2000, pag. 11.
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"El fascismo ha fallado por no haber podido devenir verdaderamente en socialismo. Y la estrechez de su base nacionalista le ha impedido devenir en un socialismo europeo". Drieu la Rochelle
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MensajePublicado: Lun Jun 23, 2008 11:10 am    Título del mensaje: Responder citando

Muy interesante Lutra, esto tiene mucha chicha como dicen por mi tierra.
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